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Columna de Opinión

Democracia Digital en riesgo: Entre la promesa y la tiranía algorítmica

José Ariel Rementería, académico del Departamento de Publicidad e Imagen de la Usach.

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  • Diario Usach

  • Martes 27 de enero de 2026 - 11:01

LA PROMESA QUE SE NOS ESCAPA

Internet nació como un sueño democrático. Era la plaza pública global: cualquiera podía publicar, cualquiera podía leer. Esa ilusión nos acompañó durante años, hasta que descubrimos que la plaza tenía dueño. Hoy, el acceso a la información está filtrado por algoritmos de inteligencia artificial y por el poder económico de unas pocas corporaciones que deciden qué vemos y qué dejamos de ver.

De acuerdo con las cifras del Reuters Institute, el tráfico de referencia de la búsqueda de Google ha disminuido en un 33% de 0ctubre del 2024 a octubre del 2025, junto con el tráfico de Google Discover menos 21% en igual fecha (Newman, 12 January 2026). Detrás de esos números hay un cambio profundo: cada vez menos clics hacia los sitios que sostuvieron la web abierta, y cada vez más respuestas encapsuladas dentro del buscador. Mientras tanto, la ONU nos recuerda que cerrar la brecha digital costará 2,7 billones de dólares (Naciones Unidas, 2 de septiembre 2025) y que los países más pobres siguen quedando fuera del mapa, mejor dicho; fuera del territorio digital.

EL PACTO ROTO DE LA WEB

Durante dos décadas vivimos bajo un acuerdo tácito: los usuarios buscaban, los sitios recibían visitas y la publicidad sostenía el sistema. Ese pacto se está rompiendo. Los buscadores y los chatbots de IA ya no nos llevan a las fuentes, sino que nos entregan la respuesta ahí mismo, como si fueran oráculos. Los editores lo sienten como un robo: su contenido alimenta a la máquina, pero el clic, ese pequeño gesto que daba vida a la web se evapora. “Si no hay clics, no hay ingresos. No está claro qué vendrá después, pero sí que el modelo actual dejó de existir” (Tenembaum, 5 de septiembre 2025). En Chile, el Digital News Report 2025 muestra un fenómeno curioso: la confianza en las noticias subió, pero los medios están más frágiles que nunca, atrapados en la dependencia de plataformas que concentran el poder (Lira, 21 de agosto 2025).

MENOS CLICS, MÁS VALOR... ¿PARA QUIÉN?

El fenómeno del zero click se ha vuelto norma: las consultas informativas se resuelven dentro del buscador. El usuario obtiene la respuesta sin salir, y el sitio que produjo el contenido pierde visibilidad. Para las marcas, esto significa que el ‘ganador se lo lleva todo’: solo unas pocas fuentes aparecen en la síntesis algorítmica.

En América Latina, estudios de marketing muestran que las empresas deben adaptarse a un nuevo paradigma: GEO (Generative Engine Optimization). Ya no basta con SEO clásico; ahora hay que optimizar para motores con IA, asegurando autoridad, datos estructurados y reputación verificable. El reto es enorme: ¿Cómo competir en un espacio donde la máquina decide qué voz se escucha y cuál se silencia?

ALUCINACIONES: CREATIVIDAD Y RIESGO

La IA no solo concentra tráfico, también inventa. Y aquí conviene hacer una pausa: no todo invento es error. Los modelos de lenguaje pueden alucinar, es decir, producir respuestas que suenan plausibles pero carecen de genealogía. La variabilidad de las alucinaciones en los Grandes Modelos de Lenguaje constituye un problema significativo, con tasas de error factual que oscilan entre el 31 % y el 82 %, llegando hasta el 95 % cuando los modelos no se alinean con las instrucciones. Esta inconsistencia es particularmente evidente con datos numéricos y pone de relieve que la fiabilidad de los LLM depende del dominio y el modelo específicos utilizados (Kalai y otros, 2025). Podemos leerlo así:

  • El error contradice un hecho verificable.
  • El invento es una fabricación consciente.
  • La alucinación es un pliegue creativo del lenguaje, una salida inesperada que puede inspirar hipótesis, pero también confundir si se toma como verdad.

La ciencia, que no busca verdades absolutas sino explicaciones de fenómenos, puede aprovechar esas alucinaciones como semillas de nuevas ideas. Pero en democracias frágiles, donde la verificación es débil o nula, esas invenciones corren el riesgo de convertirse en relatos dominantes.

BRECHA DIGITAL Y TIRANÍA ALGORÍTMICA 

La combinación de brecha digital y alucinaciones podría producir un doble apagón cultural:

  • Por un lado, millones de ciudadanos quedan fuera por falta de acceso.
  • Por otro, quienes sí acceden reciben narrativas inventadas por máquinas, sin genealogía ni contraste.

En el Norte Global, las alucinaciones se leen como fallos técnicos. En el Sur Global, pueden convertirse en estructuras de sentido: relatos que circulan sin verificación y que moldean la opinión pública. Lo que en un laboratorio se mide como ‘48% de error’, en una democracia periférica puede ser 48% de discurso público contaminado.

Escenarios para 2026

Escenario

Características

Riesgos

Oportunidades

Resistencia democrática

Consorcios regionales de medios y bibliotecas; protocolos de atribución obligatoria; inversión en infraestructura soberana.

Requiere coordinación política y financiamiento; enfrenta resistencia de Big Tech.

Fortalece la democracia epistémica; asegura genealogía del conocimiento.

Seudodemocracia digital

La web sobrevive con licencias fragmentadas y muros de pago para bots; ciudadanos acceden a información filtrada.

Dependencia de acuerdos privados; exclusión de sitios pequeños.

Mantiene cierto pluralismo; permite ingresos a grandes medios.

Tiranía algorítmica

Algoritmos privados deciden qué se lee y qué se oculta; desaparición de sitios pequeños.

Apagón cultural; concentración del poder informacional.

Ninguna real: solo eficiencia para corporaciones.

 

CHILE Y SUS VECINOS

Chile tiene una penetración de Internet cercana al 95% (SUBTEL, 19 de marzo 2024) y avances en infraestructura (cables Curie y Humboldt). Sin embargo, la dependencia de plataformas extranjeras y la fragilidad de los medios locales lo colocan en riesgo de caer en la seudodemocracia digital.

En México y Brasil, el panorama es similar: grandes marketplaces y plataformas de streaming concentran el tráfico, mientras los medios pequeños luchan por sobrevivir. La oportunidad está en articular consorcios regionales de bibliotecas y universidades, exigir protocolos de atribución y promover educación crítica digital.

PARA SEGUIR DISCUTIENDO

La democracia digital no se defiende con nostalgia por los viejos enlaces azules. Se defiende con arquitecturas de resistencia, con protocolos de atribución, con educación crítica y con la valentía de exigir la genealogía en cada respuesta algorítmica. El futuro no se juega entre ‘la web que muere’ y ‘la IA que lo salva todo’. Se juega entre un ecosistema con memoria y pluralismo, o un feed privatizado que reduce la cultura a respuestas sin historia. Menos clics pueden significar más valor, sí, pero solo si ese valor regresa a quienes crean conocimiento.