Durante el período estival, el tiempo que niños y niñas pasan frente a celulares, tablets y otros dispositivos electrónicos suele aumentar de manera considerable. Si bien las vacaciones representan un espacio de descanso y desconexión de la rutina escolar, especialistas en desarrollo infantil advierten que el uso excesivo, prolongado y no supervisado de pantallas puede tener efectos negativos en áreas clave como el lenguaje, la comunicación y las habilidades sociales, especialmente en los primeros años de vida.
Desde la fonoaudiología, profesionales especializados en desarrollo del lenguaje coinciden en que la primera infancia constituye una etapa especialmente sensible para la adquisición de habilidades comunicativas. En períodos sin estructura escolar, como el verano, la estimulación a través del juego, la conversación espontánea y la interacción directa con adultos y pares resulta fundamental. La sustitución de estas experiencias por el consumo pasivo de pantallas puede reducir de forma significativa las oportunidades de aprendizaje lingüístico.
“El lenguaje no se desarrolla de manera automática ni por simple exposición a estímulos auditivos o visuales. Se construye en la interacción, en el intercambio comunicativo y en la respuesta del entorno”, explica Michelle Bonnelly, fonoaudióloga y especialista en desarrollo infantil de BMR Health Services.
Asimismo, señala que: “Durante el verano observamos un aumento sostenido del tiempo frente a pantallas, lo que en algunos niños puede traducirse en estancamientos o incluso retrocesos en su desarrollo comunicativo, especialmente cuando no existe mediación adulta”.
Los especialistas enfatizan que la preocupación no radica en la tecnología en sí, sino en su uso desregulado y sin acompañamiento. El consumo guiado, con contenidos pertinentes a la edad y con la participación activa de un adulto, puede generar experiencias distintas a aquellas asociadas a una exposición prolongada, solitaria y carente de interacción. En contraste, actividades como la lectura compartida, los juegos simbólicos, las conversaciones cotidianas y el juego libre continúan siendo estrategias altamente efectivas para fortalecer el lenguaje y la comunicación.

Desde una mirada profesional, el rol del fonoaudiólogo no se limita únicamente a la intervención clínica, sino que adquiere especial relevancia en la prevención, la detección temprana y la orientación a las familias y comunidades educativas. Este enfoque preventivo cobra cada vez más importancia en contextos que promueven el desarrollo integral y temprano de la infancia.
“Promover espacios de comunicación real durante las vacaciones es una inversión directa en el desarrollo futuro de los niños”, agrega Bonnelly. “El verano puede transformarse en una oportunidad valiosa para fortalecer el vínculo, el lenguaje y las habilidades sociales, siempre que exista una planificación consciente del tiempo y de las experiencias que se ofrecen”.
Finalmente, los expertos recomiendan a las familias establecer rutinas flexibles pero equilibradas durante el período de vacaciones, definir límites claros en el tiempo de exposición a pantallas según la edad y priorizar actividades que promuevan la comunicación activa. En un contexto cada vez más digitalizado, recuerdan que la interacción humana sigue siendo el principal motor del desarrollo del lenguaje infantil.
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