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Tres veces más de lo recomendado: Las razones detrás del aumento de cesáreas en Chile

Estudio de Clapes UC revela que el 46% de los nacimientos en la red pública se realizaron mediante cesárea en 2024. Especialista alerta sobre factores no médicos, e incluso culturales, que explican el fenómeno.

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  • Diario Usach

  • Miércoles 24 de junio de 2026 - 10:55

Un informe elaborado por la organización Clapes UC encendió las alertas sobre el elevado número de cesáreas que se realizan en la red pública de salud chilena. Según el documento titulado “El exceso de cesáreas en la red pública y sus consecuencias sobre el gasto y el uso de recursos en salud”, cerca del 46% de los nacimientos registrados en hospitales públicos durante 2024 se realizaron mediante este procedimiento quirúrgico.

La cifra supera ampliamente el rango de entre 10% y 15% recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo que sostiene que tasas superiores no se traducen necesariamente en mejores resultados maternos o neonatales.

Además de las implicancias clínicas, el estudio advierte un importante impacto económico. Los investigadores estiman que una reducción de la tasa actual hasta los niveles sugeridos por la OMS permitiría liberar cerca de US$20 millones anuales y recuperar alrededor de 80 camas hospitalarias por día.

De acuerdo con el análisis, esos recursos podrían destinarse a reforzar otras áreas del sistema sanitario, como la contratación de aproximadamente 250 médicos especialistas al año, la construcción de tres centros de salud familiar o la realización de unas 10 mil cirugías adicionales anuales.

Aunque las cesáreas representan menos de la mitad de los nacimientos en la red pública, concentran el 56% del gasto total asociado a los partos. Solo durante 2024, estas intervenciones generaron desembolsos cercanos a los US$74 millones de un total de US$126 millones destinados a nacimientos.

FACTORES QUE EXPLICAN EL AUMENTO

Para la matrona y académica de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Santiago, Constanza Olivares Silva, el aumento de la complejidad de las gestantes no basta para explicar las cifras actuales.

“Hay cesáreas que son realmente necesarias y que tienen una indicación médica porque existe riesgo para la madre o el recién nacido. En esos casos son procedimientos que salvan vidas. Sin embargo, el aumento de mujeres con patologías no explica por sí solo los altos índices que tenemos en Chile”, señaló.

La especialista indicó que la evidencia identifica múltiples factores no médicos detrás del fenómeno. Entre ellos, mencionó aspectos culturales asociados al miedo al dolor o a una percepción negativa del parto, además de elementos relacionados con la organización de los servicios de salud.

“Cada intervención que realizamos durante el proceso de parto, especialmente en embarazos de bajo riesgo, aumenta la posibilidad de terminar en una cesárea. También influyen las altas cargas laborales, la falta de acompañamiento continuo y las dificultades para brindar una atención personalizada, como recomienda la OMS”, explicó.

Olivares enfatizó que, aunque se trata de una práctica habitual, la cesárea sigue siendo una cirugía mayor y, por lo tanto, presenta riesgos significativamente superiores a los de un parto vaginal.

“Hay mayores posibilidades de pérdida de sangre, infecciones posparto y lesiones de órganos vecinos durante el procedimiento. También existen riesgos de complicaciones posteriores y una recuperación más prolongada y dolorosa”, afirmó.

La académica agregó que estas consecuencias pueden afectar directamente el establecimiento del vínculo temprano entre madre e hijo y dificultar el proceso de lactancia. Además, advirtió que la alta frecuencia de cesáreas ha contribuido a normalizar este procedimiento en la sociedad chilena.

“Muchas mujeres terminan percibiendo la cesárea como una alternativa mejor que el parto vaginal, cuando en realidad no lo es. Esa normalización modifica la forma en que entendemos el nacimiento y el rol de los profesionales que acompañan este proceso”, sostuvo.

LIDERAZGO DE LAS MATRONAS

La especialista identificó deficiencias en la educación prenatal como uno de los factores que inciden en la elección o aceptación de intervenciones que pueden culminar en una cesárea. “Las mujeres no siempre llegan suficientemente preparadas o informadas sobre los beneficios y riesgos de cada tipo de parto. Eso influye en la disposición frente a las intervenciones y en las decisiones que se toman durante el embarazo y el nacimiento”, indicó.

Respecto de las medidas para revertir esta tendencia, Olivares destacó la necesidad de fortalecer el rol de las matronas en la atención de embarazos de bajo riesgo, mejorar la educación prenatal y promover prácticas asociadas al parto humanizado.

Entre ellas mencionó el acompañamiento continuo de una persona significativa durante todo el trabajo de parto, la libertad de movimiento de la gestante, el uso de métodos no farmacológicos para el manejo del dolor y la creación de centros de nacimiento adosados a hospitales.

“Los modelos liderados por matronas han demostrado disminuir las intervenciones y reducir significativamente las tasas de cesárea. Existen experiencias internacionales exitosas que muestran que es posible avanzar hacia una atención más respetuosa y centrada en la fisiología del parto”, concluyó.

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