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El cáncer colorrectal crece en los menores de 50 años: ¿Cómo se detecta precozmente esta enfermedad?

Esta dolencia es la segunda causa de muerte oncológica en Chile y si se detecta en una fase temprana, aumentan las oportunidades de mejora. La académica Usach, Macarena Hidalgo, sostiene que el país cuenta con buenos sistemas de tratamiento, pero indica que el desafío está en que dichas terapias lleguen a todos los pacientes.

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  • Raúl Gutiérrez Velásquez

  • Martes 20 de octubre de 2026 - 13:02

¿Alguna vez ha conversado sobre el cáncer colorrectal? Si lo no ha hecho, es muy posible que sí haya escuchado sobre la alta prevalencia que esta enfermedad tiene en el país. Según un informe publicado por el Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud de la Universidad del Desarrollo (en agosto de 20226), esta dolencia representa la segunda causa de muerte oncológica en Chile (con 7.965 casos nuevos y 3.794 fallecimientos anuales). 

A eso se suma que diversos medios internacionales han dado cuenta que el cáncer colorrectal está aumentando en las personas menores de 50 años.

¿Cómo se define técnicamente este tipo de enfermedad? La bibliografía médica lo clasifica como un tumor maligno que se origina en el revestimiento del colon o del recto (intestino grueso) generalmente a partir del crecimiento de pólipos.

En conversación con Diario Usach, la oncóloga y académica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, Macarena Higaldo, sostiene que “uno de los principales problemas de esta dolencia es que en sus etapas iniciales puede no presentar síntomas, por lo que muchas veces se diagnóstica cuando la enfermedad ya está avanzada”.

Pero, ¿hay alertas? La especialista dice que sí y dice que “se debe prestar atención a la presencia de sangre oculta en las deposiciones, cambios permanentes en el hábito intestinal (presencia de diarrea o estreñimiento), dolor abdominal recurrente, bajas de peso sin causas aparentes o una anemia por falta de hierro”.

“El cáncer colorrectal generalmente se desarrolla de manera progresiva, a partir de lesiones precursoras como los pólipos, los que pueden extirparse antes de que se desarrollen los tumores”, indica la académica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach.

Sobre el aumente de esta dolencia en adultos jóvenes, Macarena Hidalgo manifiesta que “no existen razones únicas que expliquen este fenómeno”. “Posiblemente, intervienen múltiples factores, entre ellos, los cambios de hábitos alimentarios, el mayor consumo de comidas ultraprocesadas (lo que incluye a las carnes), la obesidad, el sedentarismo, el consumo de alcohol y el tabaquismo”, dice.

En esta misma línea, la doctora también incluye la presencia de factores genéticos, como el síndrome de Lynch (antes conocido como cáncer colorrectal hereditario) que aumentan significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad a edades más tempranas. “Sin embargo, muchos de los pacientes jóvenes diagnosticados no presentan antecedentes familiares ni una predisposición hereditaria conocida”, subraya e indica que “actualmente se está investigando el papel de la microbiota intestinal y su relación con la inflamación crónica y la generación de cáncer”.

Por lo anterior, la oncóloga manifiesta que “es importante cambiar la percepción de que el cáncer colorrectal es una enfermedad exclusiva de las personas mayores. Un paciente que presenta sagrado digestivo, anemia o cambios persistentes en su hábito intestinal también debe ser tratado oportunamente. El diagnóstico precoz es fundamental. No solo aumenta las posibilidades de curación, sino que también permite ofrecer tratamientos menos complejos y con menor impacto en la calidad de vida”.

TRATAMIENTOS EN CHILE

Macarena Hidalgo subraya que los tratamientos para tratar esta dolencia en Chile “han avanzado considerablemente en los últimos años” e indica que en la actualidad se cuenta con “distintas alternativas que dependen principalmente de la etapa en la que se diagnostica la enfermedad”.

En los casos que se pesquisan en las fases iniciales del cáncer la cirugía es el tratamiento principal y, muchas veces, permiten la cura. La académica explica que “dependiendo de las características del tumor y del compromiso gangliar, puede ser necesario complementar con quimioterapia para disminuir el riesgo de recurrencia”.

“Para el cáncer de recto, en determinadas etapas, también utilizamos radioterapia y quimioterapia para mejorar los resultados”, resalta la facultativa y explica que los principales exámenes utilizados para una detención temprana son el test de sangre en deposiciones, especialmente el inmunoquímico fecal (FIT), que no es invasivo, y la colonoscopía.

Ahora, cuando la enfermedad se encuentra en una fase metastásica, el tratamiento suele ser más complejo. Sobre esto, Hidalgo sostiene que “además de la quimioterapia, hoy contamos con terapias dirigidas e inmunoterapia que han permitido mejorar la supervivencia y la calidad de vida de determinados grupos de pacientes. Para seleccionar estas terapias es fundamental conocer las características moleculares del tumor”.

En lo que respecta a la realidad de la salud chilena, la profesional explica que “existen diferencias relevantes en el acceso a tratamientos”. En esa línea, manifiesta que “en el sistema público, la quimioterapia convencional continúa siendo la principal alternativa de tratamiento sistémico, mientras que la posibilidad de acceso a terapias dirigidas es más limitado. Algunas cuentan con financiamiento a través del Programa de Drogas Oncológicas de Alto Costo (DAC) particularmente en situaciones específicas, como pacientes con metástasis hepáticas potencialmente rescatables y que cumplen con determinados criterios clínicos”.

Macarena Hidalgo cuenta a Diario Usach que, actualmente, el cáncer colorrectal se incluye dentro de las Garantías Explícitas de Salud (GES) para personas de 15 años o más, tanto en Fonasa como en isapres. Y gracias a esto, existe cobertura para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento, con plazos establecidos, que buscan asegurar una atención oportuna.

“Sin embargo, sabemos que en la práctica todavía existen dificultades importantes, especialmente en el acceso oportuno a colonoscopías, confirmación diagnóstica y tratamientos especializados”, sostiene la especialista.

Es más, en esta misma línea, Hidalgo expone las diferencias que existen entre el sistema público y el privado. “Si bien el GES representa un avance importante, no garantiza el acceso a todas las alternativas terapéuticas disponibles en la actualidad. En el sistema público existen mecanismos adicionales, como el programa DAC, que permite financiar determinados medicamentos oncológicos de alto costo, pero su acceso depende de indicaciones y criterios específicos”, resalta.

“Considero que debemos poner especial atención en la capacidad de respuesta de nuestra red asistencial. No basta con aumentar la detección si no contamos con suficientes colonoscopias, especialistas, equipos multidisciplinarios y acceso oportuno a tratamientos. El desafío es lograr que las oportunidades de tratamientos estén disponibles para todos los pacientes y no dependan de sus posibilidades de acceso al sistema de salud”, concluye.

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