Click acá para ir directamente al contenido

Noticias

El regreso de los hobbies analógicos: La historia del chileno que llegó a la final del Mundial de Rompecabezas

Ignacio Muñoz Quezada alcanzó la instancia final entre 200 competidores en Valladolid, España, en una disciplina que, según sus organizadores, está atrayendo cada vez a más jóvenes. “Cuando uno se pone a armar, te concentras al 100% y dejas el celular de lado. Pasa el tiempo y ni te das cuenta”, explica.

  • Comparte
  • Disminuir tamaño de letra
  • Aumentar tamaño de letra
  • Fabián Escobar

  • Viernes 2 de octubre de 2026 - 10:30

Lo que comenzó como un pasatiempo de vacaciones junto a su abuelo terminó llevando a Ignacio Muñoz Quezada (35) hasta uno de los escenarios más importantes del mundo del puzzle. En septiembre, el chileno viajó hasta Valladolid, España, para competir en el "World Jigsaw Puzzle Championship", donde logró instalarse entre los 200 finalistas de una competencia que reunió a más de 1.700 participantes de 70 países.

En conversación con Diario Usach, el joven recuerda que su afición llegó a tal punto que los rompecabezas terminaron convirtiéndose en una presencia habitual en su infancia. Su madre incluso debía comprarlos en los pasillos de los supermercados, porque Ignacio solía abrirlos antes de llegar a la caja.

Con el paso de los años, el hobby quedó momentáneamente relegado, pero volvió con fuerza durante su etapa universitaria. Mientras buscaba nuevos diseños y exploraba tiendas especializadas en Santiago, Muñoz comenzó a descubrir que detrás de los rompecabezas existía una comunidad que en Chile todavía estaba poco desarrollada.

En 2019 creó Puzzleros Chile, una comunidad virtual y presencial destinada a reunir a personas interesadas en este pasatiempo. Lo que comenzó como una iniciativa personal actualmente reúne a más de 6 mil seguidores en redes sociales y cuenta con grupos de conversación donde sus integrantes comparten diseños, técnicas y organizan encuentros para armar colectivamente.

“Me di cuenta de que había mucha gente a la que le gustaban los puzzles, pero que no necesariamente tenía con quién compartirlos”, comentó sobre los primeros pasos de la comunidad.

Su trabajo también lo llevó a vincularse con Isabel Gaete, de Fundación Casa Puzzle y representante nacional ante la federación internacional, relación que contribuyó a abrir el camino para el desarrollo de competencias internacionales en Chile.

DE CHILE AL MUNDIAL

La historia de Ignacio con el campeonato mundial comenzó en 2022, cuando asistió por primera vez al certamen en España. En esa oportunidad también impulsó la exposición cultural “Chile en Puzzles”, iniciativa patrocinada por Fondart Nacional que llevó paisajes y obras chilenas al formato de rompecabezas.

Este año volvió a Valladolid. Para financiar el viaje debió utilizar sus días de vacaciones laborales y costear de manera independiente su participación. Integró una delegación chilena de cuatro representantes.

La competencia exige mucho más que paciencia. En las rondas avanzadas, los participantes deben completar puzzles de 500 piezas en menos de una hora. El objetivo es combinar rapidez, reconocimiento de patrones y capacidad de concentración.

Tras superar las primeras etapas, que reunieron a unos 800 participantes, Ignacio consiguió avanzar a las semifinales y posteriormente a la final, donde se enfrentó a otros 199 competidores. También participó en la competencia por equipos junto al grupo Latinoamérica All Stars.

HOBBY ANALÓGICO EN UN MUNDO DIGITAL

El crecimiento de esta disciplina plantea una pregunta particular: ¿por qué una actividad completamente analógica consigue atraer nuevos seguidores en un escenario dominado por smartphones, videojuegos, redes sociales y contenidos breves?

Para Muñoz, una de las claves está precisamente en la posibilidad de alejarse de ese entorno. “Cuando uno se pone a armar, te concentras al 100% y dejas el celular de lado. Pasa el tiempo y ni te das cuenta”, explica.

A su juicio, además de ser una actividad recreativa, el armado permite trabajar capacidades como la concentración, la memoria, el reconocimiento de patrones y la resolución de problemas.

Esa recuperación de los pasatiempos físicos también es observada desde la propia organización del Mundial. Alfonso Álvarez-Ossorio, organizador del World Jigsaw Puzzle Championship, sostiene que el crecimiento de esta disciplina demuestra que los juegos tradicionales no han perdido vigencia frente al avance tecnológico.

“Fíjate con este mundo que vivimos ahora de pantallas digitales y entretenimiento con luces por todos lados: parece que el juego de mesa clásico había quedado aparte, pero estamos recuperando terreno porque la afición está creciendo en todo el mundo”, señaló a Diario Usach.

El organizador español también destaca el cambio que ha experimentado el público de las competencias. Si bien el puzzle puede ser una actividad asociada a la tranquilidad y la relajación, su versión competitiva transforma completamente la experiencia.

“En tu casa el puzle es relajación, te ejercitas mientras te relajas sin importar el tiempo. En el campeonato es lo opuesto: son nervios, tensión y concentración extrema”, explica Álvarez-Ossorio. Y agrega: “Cada vez viene gente más joven y superpreparada; hoy el nivel es altísimo”.

 

Te puede interesar