Durante las labores de búsqueda en una zona boscosa de la propiedad de la la activista Julia Chuñil, se confirmó el hallazgo de "un conjunto de osamentas" y, de manera más reveladora, "un saco enterrado con piezas óseas de menor tamaño".
Según expuso el Ministerio Público, el hecho de que el saco estuviera oculto bajo tierra permite presumir una clara "acción de ocultamiento de evidencia" por parte de terceros.
El hallazgo se suma a indicios previos recabados en el lugar, como manchas de sangre encontradas en una bodega y la incautación de herramientas que habrían sido utilizadas para remover terreno.

Respecto a la naturaleza de los restos, los peritajes realizados por Labocar de Carabineros ya arrojaron los primeros resultados técnicos. Las muestras analizadas poseen un "100 por ciento de correspondencia con restos humanos", lo que descarta cualquier origen animal.
Pese a la contundencia del descubrimiento, las autoridades mantienen la cautela sobre la identidad de la víctima. El fiscal aclaró que, aunque el hallazgo es significativo, "todavía no se puede asegurar que correspondan a Julia Chuñil".
Para obtener una confirmación definitiva, se realizarán exámenes comparativos de ADN con el fin de establecer si existe un vínculo genético directo con la mujer desaparecida.
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