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¿Miel, limón o vapor? Los remedios caseros para la tos que sí funcionan y los que son solo un mito

Especialista de la salud explicó qué tratamientos caseros cuentan con respaldo científico, cuáles pueden ser peligrosos y qué señales indican que ya no se trata de un simple resfrío.

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  • Diario Usach

  • Miércoles 24 de junio de 2026 - 08:56

Con la llegada del invierno, la tos vuelve a convertirse en uno de los síntomas más frecuentes en los hogares chilenos. Frente a ella, muchas personas recurren automáticamente a recetas tradicionales como miel, limón, infusiones o inhalaciones de vapor, convencidas de que acelerarán la recuperación. Sin embargo, no todos estos remedios tienen evidencia científica y algunos incluso pueden representar un riesgo para la salud.

Así lo explica Sandra Díaz, docente de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, quien asegura que es importante distinguir entre aquellas prácticas que ayudan a aliviar los síntomas y las que podrían retrasar un tratamiento adecuado.

"La miel es el remedio natural con mayor respaldo científico para disminuir la intensidad de la tos nocturna en niños mayores de un año y en adultos. Además, los líquidos tibios ayudan a mantener hidratadas las vías respiratorias y alivian la irritación de la garganta", explica la académica.

LOS MITOS MÁS COMUNES

No todos los remedios caseros funcionan de la misma manera. El limón, por ejemplo, no tiene un efecto directo sobre la tos y su principal aporte es la vitamina C. Del mismo modo, las inhalaciones de vapor generan una sensación de alivio, pero no existe evidencia sólida de que aceleren la recuperación de una infección respiratoria.

La especialista advierte que "muchas veces confundimos una sensación de bienestar con un tratamiento efectivo. Algunos remedios pueden aliviar molestias, pero eso no significa que estén actuando sobre la causa del problema".

Uno de los principales riesgos es pensar que todo lo natural es seguro. La miel nunca debe administrarse a menores de un año por el riesgo de botulismo infantil, mientras que los ungüentos mentolados o con alcanfor no se recomiendan en bebés menores de dos años porque pueden irritar las vías respiratorias y provocar broncoespasmos.

También existe un peligro frecuente durante el invierno: la automedicación. "Muchas personas mezclan distintos jarabes o combinan medicamentos con infusiones sin saber que pueden duplicar principios activos o generar interacciones. Incluso usar un antitusivo junto con un expectorante puede favorecer la acumulación de secreciones y aumentar el riesgo de complicaciones como una neumonía", explica Díaz.

¿CUÁNDO DEJA DE SER UN RESFRÍO COMÚN?

La docente señala que una tos asociada a un resfrío suele desaparecer de forma gradual en pocas semanas, pero existen señales que requieren atención médica inmediata: dificultad para respirar, silbidos en el pecho, fiebre alta persistente, sangre en la expectoración, pérdida de peso o una tos que se prolonga por más de un mes.

En personas con asma, EPOC o enfermedades cardíacas, agrega, la tos puede ser el primer síntoma de una descompensación importante.

"Los remedios caseros pueden ser un apoyo para aliviar molestias leves, pero nunca deben reemplazar una consulta cuando aparecen signos de alarma o cuando la evolución no es la esperada. En invierno, actuar a tiempo puede marcar una gran diferencia en la recuperación", concluye la académica.

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