Las bajas temperaturas que se han registrado en distintas zonas del país durante los últimos días han obligado a muchas personas a reforzar sus rutinas de abrigo para enfrentar el invierno. En ese contexto, las primeras capas se han convertido en una de las prendas más recomendadas para mantener el calor corporal sin perder comodidad ni movilidad.
Especialistas explican que este tipo de vestimenta cumple un rol fundamental, ya que actúa como una barrera térmica que ayuda a conservar la temperatura del cuerpo y, al mismo tiempo, permite manejar la humedad provocada por el sudor.
La jefa del Laboratorio de Investigación y Control de Calidad de Textiles y Cueros (Lictex) de la Universidad de Santiago, Lorena Ramírez, señaló que una buena primera capa debe reunir varias características técnicas para cumplir adecuadamente su función.
“Una buena primera capa debe mantener el calor corporal, mediante su materialidad, tejido y estructura. Además, debe ser capaz de gestionar la humedad, es decir, absorber y eliminar la humedad. También es recomendable que sea ergonométrica, que se ajuste al cuerpo de manera confortable y que no impida el movimiento”, explicó.
Respecto a los materiales más recomendados, la especialista aseguró que la lana continúa siendo la mejor alternativa para protegerse del frío, especialmente la lana merino.
“El mejor material es sin duda la lana, si es merino mucho mejor, porque es un aislante natural. Si bien los materiales sintéticos de alta tecnología logran suplir y competir con los productos de lana, la capacidad de la lana es incomparable”, afirmó.
Ramírez agregó que, en el caso de las prendas sintéticas, estas deben contar con una estructura y diseño específicos para cumplir correctamente con las funciones de una primera capa.
Otro aspecto importante es la respirabilidad de estas prendas, especialmente para quienes realizan actividades físicas o pasan largos periodos expuestos a cambios de temperatura.
“Las primeras capas son respirables porque son tejidos abiertos. Una característica fundamental es la gestión de la humedad o migración, que sea capaz de absorber la humedad y liberarla de manera rápida”, sostuvo.
Sobre la duración de estas prendas, la académica indicó que depende tanto de la calidad del material como de los cuidados y el uso que se les dé. “Un poliéster es bastante eterno si es bien cuidado, mientras que una poliamida retiene más los olores y colores, por lo tanto necesita otros cuidados”, detalló.
Finalmente, Ramírez explicó que las señales de desgaste suelen ser sutiles y se relacionan principalmente con la pérdida de estructura de la prenda. “Al pasar por demasiados lavados y secados, la prenda pierde su estructura ergonométrica, sintiéndose más sueltos sus tejidos, desgastados y más ásperos”, concluyó.
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