Es muy probable que, en más de alguna vez, lo hayan llamado desde algún banco para ofrecerle una billetera virtual o algún producto similar. Y esto no es raro en un país como Chile, una de las naciones más bancarizadas de américa latina.
Tanto es así que, según el Índice de Inclusión Financiera de 2025 elaborado por Credicorp, el 91% de la población nacional tiene una cuenta bancaria o una tarjeta de débito y solo el 6% no cuenta con algunos de estos productos.
Por otro lado, es posible que muchos de esos usuarios estén temerosos de utilizar este tipo de productos tras lo ocurrido con el Ueno Bank de Paraguay, una entidad financiera 100% digital en ese país que hoy se encuentra en "el ojo del huracán" tras conocerse que el índice de su solvencia cayó por debajo del 50% mínimo legal requerido, un hecho, que además, obligó a la congelación de sus operaciones y la consiguiente afectación para sus más de 2,9 millones de clientes.
Sobre este tema, Diego Fuentealba, ingeniero en Computación, experto en el desarrollo de software y académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Universidad de Santiago explica: "Ueno es un banco digital. Aunque ofrece funcionalidades similares a las de una billetera digital (las que tienen cada vez más presencia en Chile por su facilidad para realizar pagos y transferencias desde el celular), también recibe depósitos, otorga créditos y realiza intermediación financiera. Por eso está sujeto a la regulación bancaria de Paraguay".
En esa línea, el académico subraya que "la diferencia fundamental es que una billetera digital no necesariamente administra directamente el dinero de sus usuarios. En cambio, un banco sí puede captar depósitos y utilizarlos para financiar operaciones crediticias, dentro de los límites regulatorios".
El especialista sostiene que "el carácter digital de ueno pudo contribuir a amplificar sus consecuencias, principalmente porque facilitó una expansión acelerada y permitió alcanzar a millones de usuarios. Cuando el banco Ueno fue intervenido, una gran cantidad de personas perdió temporalmente el acceso a sus fondos, lo que incrementó el impacto social de la crisis".
Sin embargo, para el académico sería incorrecto atribuir el problema a la tecnología digital. "Los antecedentes conocidos apuntan principalmente a problemas de solvencia, operaciones financieras cuestionadas y eventuales deficiencias en la supervisión bancaria", subraya.
BILLETERA DIGITAL
Ahora, cuando apuntamos directamente a la billetera digital ¿de qué estamos hablando? Diego Fuentealba explica que este sistema “corresponde a una aplicación que permite almacenar y gestionar dinero, o criptoactivos, de forma electrónica y que se usan, por lo general, a través de un teléfono móvil. Su principal objetivo es facilitar los pagos sin efectivos o tarjetas físicas”.
Y aquí es donde el especialista subraya un punto relevante: “la diferencia con una aplicación bancaria está en el alcance. La banca en línea da acceso a una gama amplia de servicios financieros, como las cuentas corrientes, créditos, inversiones y depósitos. Una billetera digital, en cambio, puede limitarse a hacer pagos o administrar ciertos activos. Por eso no todas estas plataformas son bancos ni guardan el dinero de la misma forma”.

Actualmente, las billeteras digitales que operan en Chile se agrupan en cuatro tipos. Las primeras corresponden a empresas tecnológicas internacionales (como Apple Pay y Google Wallet). Acá son las compañías las que aportan la plataforma pero las tarjetas asociadas son emitidas por instituciones financieras.
Luego existen las billeteras y cuentas digitales asociadas a instituciones financieras. A este grupo pertenecen la MACHBACK, vinculada al BCI, o Tempo, qué pasó al modelo de banco digital tras obtener la autorización de funcionamiento en enero de 2026.
También están las billeteras asociadas a entidades financieras no bancarias, como Mercado Pago y Prex, las que ofrecen cuentas digitales y tarjetas de prepago.
Y, finalmente, están las billeteras de criptomonedas, como MetaMask y Trush Wallet, las que permiten la administración de Bitcoin, Ether u otros criptoactivos, según las redes de soporte de cada una. Fuentealba sostiene que estas “funcionan de otra manera pues no dependen necesariamente de una institución que mantenga una cuenta en dinero tradicional”.
LAS BILLETERAS DIGITALES NO NECESARIAMENTE SON DE UN BANCO
Es importante resaltar que este tipo de instrumentos no son solamente emitidas por los bancos, pudiendo ser desarrollados por empresas tecnológicas y financieras.
Al respecto, Diego Fuentealba expresa que “en Chile, la Ley N° 20.950 permitió que entidades no bancarias emitan y operen medios de pago con provisión de fondos, siempre que cumplan con ciertas exigencias regulatorias, un hecho que abrió el mercado a nuevos actores y que generó más competencia”.
Por lo mismo, a la hora de hablar de estos instrumentos digitales es necesario distinguir tres roles: la empresa que desarrolla la aplicación, la institución que emite el medio de pago y la entidad que custodia los fondos (si es que existe) porque no son siempre la misma organización.

La apertura de una billetera digital depende del tipo. “En Apple Pay o Google Wallet basta, por lo general, con un teléfono compatible y una tarjeta aceptada por la plataforma. El usuario la registra y luego completa la información que pide el emisor”, dice Diego Fuente Alba.
A su vez, el académico de la FAE Usach sostiene que “en las billeteras asociadas a cuentas financieras se pide la identificación y datos personales del usuario, además de una verificación de identidad que puede incluir fotografías del carnet, reconocimiento facial u otros mecanismos. Entre sus características figura la vinculación con cuentas bancarias y tarjetas de crédito, débito o prepago”.
Y en lo que respecta a una billetera de criptomonedas no custodial, Fuentealba manifiesta que las personas “pueden generar una dirección y sus claves sin abrir una cuenta bancaria sin entregar, necesariamente, su identidad”. Y las que sí custodian estos medios de intercambio digital “si suelen exigir identificación y verificación”.
EL FUNCIONAMIENTO Y SEGURIDAD DE LAS BILLETERAS DIGITALES
Para utilizar estas billeteras digitales en el comercio existen dos tecnologías principales: La NFC (que permite pagar sin contacto y acercando el teléfono al terminal (como Apple Pay o Google Wallet) y la segunda corresponde a los códigos QR, en donde un usuario escanea la imagen y confirma el pago desde su aplicación.
“En las compras en línea, algunas billeteras permiten la autorización de pagos sin volver a ingresar los datos de la tarjeta, algo que simplifica el proceso”, indica Diego Fuentealba.
En aspectos de seguridad, el ingeniero explica que “las amenazas más comunes apuntan al robo de credenciales, el phishing, las aplicaciones fraudulentas y la suplantación de identidad. Además, existe el riesgo de que un delincuente acceda al teléfono y logre autorizar operaciones”.
Pese a eso, Fuentealba manifiesta que “pagar con una billetera digital puede ser, incluso, más seguro que usar una tarjeta física. Muchas usan tokenización, una tecnología que reemplaza al número real del plástico por una credencial digital de modo que los datos no quedan expuestos durante las transacciones”.
Además, existen mecanismos de seguridad como el cifrado, la autenticación biométrica, la verificación con múltiples factores y los sistemas de detección de transacciones sospechosas.
“La regulación depende de qué servicios preste cada actor. El Banco Central fija las normas de los sistemas de pago y la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) regula y fiscaliza las entidades bajo su competencia (entre ellas los bancos y los emisores no bancarios de tarjetas de pago con provisión de fondos)”, explica el experto en tecnología y complementa afirmando que “la protección ante fraudes está contemplada en la Ley N° 20.009, modificada por la Ley N° 21.673. Dicha normativa regula la responsabilidad de los emisores ante operaciones con tarjetas bancarias y transacciones electrónicas que un usuario no reconozca”.
¿Y qué pasa si quiero eliminar una billetera digital? “Si hay una cuenta financiera asociada, hay que pedir formalmente su cierre al proveedor”, explica Diego Fuentealba e indica que “antes de realizar dicha acción, conviene retirar o transferir los fondos, saber si hay obligaciones pendientes y cancelar los gastos automáticos vinculados a la cuenta. En Chile, los consumidores financieros tienen derecho a poner término a sus productos poniendo fin a sus obligaciones pendientes. Eso sí, es recomendable guardar el comprobante de la solicitud”.
Además, es importante señalar que el borrar la aplicación de billetera desde un celular no significa el cierre de la cuenta ni la cancelación del producto financiero asociado.
“Por eso, aunque una billetera sea gratuita, conviene conocer desde el principio cómo dejar de usarla y saber qué es lo que pasará con los fondos, las credenciales y los datos personales, concluye el especialista.
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