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¿Implica riesgos para la región? Los detalles del polémico cable submarino entre Chile y China

La iniciativa a cargo de la empresa Mobile International (CMI) contaría con hasta 16 terabits por segundo por fibra y permitiría conectar 19.873 kilómetros entre las ciudades de Concón y Hong Kong. Lucio Cañete, académico Usach, abordó las implicancias geopolíticas del proyecto para la región.

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  • Belén Muñoz B.

  • Miércoles 4 de marzo de 2026 - 15:57

El fuerte cruce entre el Presidente Gabriel Boric y el mandatario electo José Antonio Kast, debido a declaraciones contradictorias entre ambas administraciones por el polémico proyecto del cable submarino entre China y Chile, reflotó la relevancia que podría tener esta iniciativa en el país. 

Cabe recordar que el cable Chile-China Express de la empresa China Mobile International (CMI) contaría con hasta 16 terabits por segundo por fibra y permitiría conectar 19.873 kilómetros entre las ciudades de Concón y Hong Kong, según consigna Emol. Dicho cable estaría compuesto por unidades de repetidores, con un total de 266 en aguas internacionales y 16 de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) en jurisdicción chilena.

La estructura submarina de fibra óptica conectaría a  nuestro país con el continente asiático, específicamente con China. Y, a partir del proyecto, se permitiría transmitir grandes volúmenes de datos a alta velocidad mediante el océano Pacífico, reduciendo la dependencia de otras rutas.

El académico de la Facultad Tecnológica Usach y especialista en temas ambientales, Lucio Cañete, abordó si esta iniciativa es positiva para Chile y cuál sería el impacto geopolítico en la región. 

El profesional planteó que "siempre es favorable estar cableado. De hecho nosotros como seres humanos estamos internamente conectados por redes neuronales en un cuerpo que es 65% agua. Esta integración nos permite una cohesión y funcionalidad maravillosa. Por lo tanto, ese cable marino que nos comunique con China es una excelente vía para recibir y entregar información que beneficie a ambas partes".

A la hora de abordar el impacto geopolítico que podría tener esta iniciativa en la región, Cañete indicó que existen pro y contras si es que finalmente se realiza el proyecto.

"Lo bueno es que China es nuestro principal socio comercial, donde llega el 40% de nuestras exportaciones. Hay que recordar que el país asiático se proyecta como potencia mundial en tecnologías. Lo adverso son los celos comerciales, pues este vínculo irrita a Estados Unidos que recibe alrededor del 15% de nuestras exportaciones. En este escenario no podemos dejar contentos a ambos países. Ambos gigantes están peleando por la hegemonía mundial y a un país como Chile le resulta incómodo agradar a uno y "decepcionar" a otro. Incluso es complicado mantenerse neutral. Pero aquí debe primar la dignidad como nación".

¿CONSTITUYE UN RIESGO PARA LA SEGURIDAD NACIONAL?

Debido al proyecto entre China y Chile, el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz y el canciller Alberto Van Klaveren, comparecieron ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado para abordar las implicancias de la iniciativa

Durante su participación, el ministro Muñoz señaló que, previamente, tuvo tres contactos con autoridades estadounidenses que le advirtieron sobre los posibles riesgos del cable submarino chino.

Según el secretario de Estado, la primera advertencia llegó por parte de un funcionario de la embajada estadounidense, quien informó a Guillermo Pertersen, jefe de gabinete del subsecretario de Telecomunicaciones, sobre los riesgos de seguridad. Asimismo, le informó de siete ciberataques de origen asiático que habrían afectado a empresas de telecomunicaciones y de construcción.

“Son IP, uno de ellos, argumenta Estados Unidos, va dirigido desde China a una empresa constructora. Y destaca a EE.UU. diciendo, empresas a constructoras que hoy día compiten con empresas chinas por distintas partes del mercado, entonces, le parecía a la Embajada, especialmente, preocupante”, argumentó.

Con estos antecedentes, el académico Usach abordó si esta iniciativa sería un riesgo para la seguridad nacional. El profesional aclaró que efectivamente podría serlo, ya que "un cable submarino de tal longitud y volúmenes de datos es ciertamente un riesgo, no solo porque se puede capturar información y usarlo para fines ilícitos, sino además porque el tendido queda expuesto a sabotajes".

Cañete comentó que "incluso con adecuada tecnología se puede intervenir el cable no solo para extraer información desde él, sino para incorporar datos falsos que una vez recibidos alteran decisiones de los destinatarios". 

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