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Columna de Opinión

De las coordenadas a la soberanía territorial: La lección que deja el mayor congreso geoespacial del mundo en Chile

Marcelo Caverlotti Silva, director del Departamento de Ingeniería Geoespacial y Ambiental de la Universidad de Santiago de Chile.

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  • Diario Usach

  • Jueves 18 de junio de 2026 - 17:14

  • https://www.openglobalrights.org/

La reciente realización en Santiago del IGS Workshop 2026, considerado uno de los encuentros científicos más importantes del mundo en geodesia, posicionamiento satelital y sistemas globales de navegación, constituye mucho más que un éxito académico para Chile.

Por primera vez, nuestro país y Sudamérica reunieron a especialistas de agencias espaciales, centros de investigación y organismos internacionales que lideran el desarrollo de la infraestructura geoespacial global. Universidad de Santiago de Chile - Hito histórico para Chile y Sudamérica.

Para quienes trabajamos en estas disciplinas, la relevancia de este evento es comparable a lo que significa organizar una Copa Mundial de Fútbol en el ámbito deportivo. No solo por la magnitud de los participantes, sino porque las decisiones y avances discutidos en estas instancias terminan influyendo directamente en la forma en que los países administran sus territorios, desarrollan infraestructura, gestionan riesgos naturales y resguardan su seguridad jurídica.

Sin embargo, mientras en los salones del congreso se discutían los sistemas geodésicos más avanzados del planeta, Chile continúa enfrentando una contradicción que merece una reflexión profunda: gran parte de las actividades económicas estratégicas del país siguen sustentándose sobre sistemas de coordenadas concebidos para una realidad territorial y tecnológica del siglo pasado.

La discusión puede parecer lejana para el ciudadano común. Después de todo, ¿qué importancia podría tener un sistema de referencia geodésico?

La respuesta es simple: toda actividad que ocurre sobre el territorio depende de coordenadas. Las carreteras, los catastros, los proyectos de infraestructura, las obras públicas, la navegación aérea y marítima, los sistemas GNSS y, particularmente, las concesiones mineras, existen porque previamente se definió dónde están ubicados.

Las coordenadas son el lenguaje con el que los Estados describen su territorio. El problema surge cuando ese lenguaje deja de representar correctamente la realidad física.

Chile se encuentra sobre una de las zonas tectónicas más activas del planeta. Nuestro territorio se desplaza permanentemente producto de la interacción entre las placas de Nazca y Sudamericana. Los terremotos de 1960, 1985 y 2010 demostraron que estos desplazamientos pueden alcanzar magnitudes considerables y alterar la posición de puntos geográficos en varios metros. En otras palabras, el territorio se mueve. Y si el territorio se mueve, también lo hacen las coordenadas.

Sin embargo, gran parte de la infraestructura jurídica asociada a las concesiones mineras continúa basada en marcos de referencia estáticos desarrollados décadas atrás. Sistemas como PSAD56 y SAD69 fueron extraordinariamente útiles para su época, pero fueron concebidos bajo el supuesto de que el territorio permanecía esencialmente inmóvil. Hoy sabemos que esa premisa ya no refleja adecuadamente la realidad geodinámica de Chile.

Esta situación adquiere una relevancia aún mayor en un contexto donde la minería está avanzando aceleradamente hacia la automatización, la operación remota, los vehículos autónomos, el monitoreo satelital continuo y la inteligencia artificial. Todas estas tecnologías requieren niveles de precisión imposibles de alcanzar sin marcos de referencia modernos y consistentes.

La pregunta entonces es inevitable: ¿puede una minería del siglo XXI seguir sustentándose sobre coordenadas del siglo XX?

Precisamente este desafío ha sido abordado por diversas investigaciones desarrolladas desde la Universidad de Santiago de Chile, entre ellas el proyecto FONDEF IdeA "Desarrollo e implementación de un marco de referencia geodésico cinemático para la Minería de Chile" (Tarrío-Caverlotti), iniciativa que busca adaptar la infraestructura geoespacial nacional a la dinámica real del territorio chileno.

Lo interesante es que el IGS Workshop 2026 permitió observar que esta discusión ya no es únicamente una preocupación académica local. Los principales organismos internacionales trabajan actualmente bajo el concepto de marcos de referencia dinámicos, capaces de incorporar los desplazamientos naturales de la corteza terrestre y mantener la coherencia espacial de los datos geográficos en el tiempo.

Chile tiene hoy la oportunidad de liderar esta transición en América Latina. La presencia en Santiago de expertos provenientes de agencias espaciales, organismos internacionales y centros de investigación de primer nivel no debe ser vista únicamente como un reconocimiento al trabajo desarrollado por la Universidad de Santiago y el Departamento de Ingeniería Geoespacial y Ambiental. Debe entenderse también como una señal de que el país posee las capacidades científicas y tecnológicas necesarias para abordar una modernización que tarde o temprano será inevitable.

Porque cuando hablamos de coordenadas no estamos discutiendo únicamente matemáticas o cartografía. Estamos hablando de soberanía territorial, seguridad jurídica, competitividad minera y desarrollo tecnológico.

La verdadera enseñanza que deja el mayor encuentro geoespacial realizado en la historia de Sudamérica es que el futuro de los países no solo se construye sobre sus recursos naturales, sino también sobre la precisión con que son capaces de comprender, medir y administrar su territorio.

Y en un país dinámico como Chile, seguir utilizando coordenadas pensadas para un territorio inmóvil puede transformarse en un riesgo mucho mayor que el desafío de modernizarlas.