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No es lo mismo leer en pantalla: Estudio revela que la lectura en papel ofrece ventajas al cerebro

Un estudio realizado por un equipo de la Universidad de Tokio mostró que las y los lectores que usaron papel tardaron menos en responder las preguntas más difíciles, lo que sugiere una integración más ordenada de la historia. Desde la Usach, el Dr. Fernando C. Ortiz detalla el rol del ‘mapa mental’ que ofrece el libro físico frente a los dispositivos digitales.

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  • Sebastián Seymour Tapia

  • Viernes 12 de junio de 2026 - 12:22

Para algunos lectores nada supera la experiencia de cambiar de página a la hora de leer. Otros, prefieren la comodidad, el ahorro de espacio y la portabilidad del formato digital.

Pero, ¿Cuál de estas dos maneras es la mejor para la comprensión lectora a nivel neurológico? Un reciente estudio, publicado en la revista científica PLOS ONE, realizado por un equipo de la Universidad de Tokio, trató de responder esta duda.

La investigación comparó la lectura de un manga en tablet y en papel. El trabajo científico reveló que, aunque la comprensión es similar, quienes leen en formato impreso responden más rápido las preguntas complejas. Esa diferencia temporal sugiere que el cerebro integra la información de manera más eficiente cuando el soporte es físico.

Para el estudio se reclutó a personas adultas acostumbradas a leer manga para comparar cómo procesaban una misma historia breve en dos formatos: impresa en papel y en una tablet. 

Según los autores, esta diferencia en los tiempos sugiere que el soporte de lectura, si es físico o digital, influye en la forma en que el cerebro organiza y recupera la información. Más que entender o no entender el texto, lo que cambia sería la eficiencia con que el sistema nervioso accede a los recuerdos cuando se le exige responder.

Para profundizar en lo que este hallazgo significa desde la neurociencia, Diario Usach conversó con el Dr. Fernando C. Ortiz, neurocientífico y director del Myelin Lab de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago.

Para el especialista, la clave está en distinguir entre rendimiento y esfuerzo. “La diferencia parece estar relacionada con el proceso de recuperación y la integración de la información, más que con la comprensión misma o el acceso a todos los detalles de la lectura”, señala. 

Desde las ciencias cognitivas, el académico Usach comenta que los autores de la investigación proponen que la representación mental generada al leer en un aparato digital fue “menos estructurada espacialmente”, de modo que el cerebro tuvo que invertir más tiempo en buscar, ordenar y relacionar los recuerdos relevantes antes de poder responder.

El estudio también describió diferencias en la actividad de regiones frontales del cerebro, vinculadas al lenguaje, la memoria de trabajo y la integración de información compleja, al comparar lectura en papel y en tablet. 

Allí aparece otra idea que puede parecer contraintuitiva: leer en papel podría asociarse a una menor activación en ciertas zonas, pese a obtener un rendimiento similar en las pruebas.

En biología y en particular en neurociencia, no siempre más actividad significa que la respuesta es mejor. En este caso es precisamente lo contrario: menos actividad cuando se realiza la misma tarea (en este caso, la recuperación de información reflejada en las respuestas a las preguntas de comprensión de lectura) significa que es más eficiente, es decir, el cerebro necesita movilizar menos recursos para alcanzar el mismo resultado”, puntualiza el Dr. Ortiz.

Desde la perspectiva del académico Usach, tomar un documento de papel, sentir su peso y pasar las páginas contribuye a estabilizar la experiencia lectora, contribuyendo a la formación de un “mapa mental” que permite un mejor y más rápido acceso a la información.

EL LIBRO COMO UN MAPA FÍSICO

Una de las dimensiones que el estudio subraya, y que el neurólogo refuerza, es el rol de las pistas táctiles y espaciales del libro físico. “Todos esos elementos proporcionan señales sensoriales que ayudan al cerebro a construir un contexto físico de la lectura”, afirma el profesional. 

“El cerebro no almacena únicamente las palabras o las ideas, sino también información contextual y sensorial sobre dónde aparecieron dentro del texto”, explica.

“Recordamos, por ejemplo, la información asociada al inicio del libro, o que cierta explicación estaba en una página de la izquierda o que una escena importante apareció cerca del final. Esto construye una especie de mapa cognitivo de la lectura y, por lo tanto, si se tiene un mapa, es más fácil recorrer nuevamente la lectura cuando se quiere recuperar la información”, relata Ortiz.

Para finalizar, el académico Usach explica que “la lectura en pantallas, según sugieren los datos, tiende a generar una representación mental menos estructurada espacialmente”. Eso no impediría responder bien, pero sí podría volver más lento el proceso de encontrar y articular la información cuando se enfrenta una prueba exigente.

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