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"Pasar agosto": El origen de un dicho que aún refleja los riesgos del invierno para las personas mayores

Aunque el popular dicho tiene un origen cultural, especialistas advierten que el frío, las enfermedades respiratorias y el aislamiento sí aumentan el riesgo en las personas mayores. Un geriatra de la Usach entrega recomendaciones para enfrentar el tramo final del invierno.

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  • Fabián Escobar

  • Lunes 3 de agosto de 2026 - 12:15

Cada invierno, el tradicional dicho "pasar agosto" vuelve a instalarse en las conversaciones de muchas familias chilenas. La frase, utilizada para celebrar que una persona mayor logró superar el período más frío del año, tiene un origen cultural que se remonta a la época colonial. Sin embargo, detrás de esa creencia popular existe una realidad sanitaria que sigue siendo motivo de preocupación.

Las bajas temperaturas, el aumento de las enfermedades respiratorias y el deterioro que puede provocar un invierno prolongado convierten a julio y agosto en una etapa especialmente compleja para las personas mayores, aunque no porque exista alguna característica especial del calendario.

El geriatra Eduardo Gallegos, académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, explica que el dicho tiene una base histórica relacionada con un fenómeno epidemiológico. "No hay evidencia de que agosto en sí tenga alguna característica biológica especial o que necesariamente sea el mes con la mayor mortalidad cada año. Lo que sí tiene una base científica es el aumento del riesgo asociado con el invierno y la exposición prolongada al frío en las personas mayores", señala a Diario Usach.

El especialista agrega que agosto representa, en muchos casos, el desgaste acumulado tras varios meses de invierno. "Una persona mayor puede llegar al último tramo del invierno después de haber tenido menor actividad física, menos exposición a la luz natural, circulación de virus respiratorios, una alimentación inadecuada o aislamiento social. Sobrevivir a agosto no depende de una propiedad particular del calendario, sino de cómo la persona llega a esa etapa del invierno", afirma.

UN RIESGO QUE VA MÁS ALLÁ DEL FRÍO

Gallegos explica que las bajas temperaturas generan cambios fisiológicos que aumentan la presión arterial y la carga sobre el sistema cardiovascular, además de favorecer la circulación de virus respiratorios como la influenza, el Covid-19 y el virus sincicial.

A ello se suman otros factores, como viviendas mal acondicionadas, contaminación del aire, calefacción deficiente y el uso de estufas sin ventilación adecuada, situaciones que incrementan el riesgo de enfermedades y accidentes domésticos.

Las personas mayores también presentan condiciones propias del envejecimiento que dificultan enfrentar el invierno. Entre ellas destacan una menor capacidad para percibir el frío, pérdida de masa muscular, disminución de la respuesta inmunológica y una recuperación más lenta frente a enfermedades agudas.

El académico advierte que una infección respiratoria en este grupo puede manifestarse de forma distinta a la habitual. "Muchas veces no aparece fiebre. Los primeros signos pueden ser confusión, pérdida del apetito, caídas, somnolencia o un deterioro repentino de la autonomía", explica.

Además de las enfermedades respiratorias, durante el invierno aumenta el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares, descompensaciones de enfermedades crónicas y pérdida acelerada de masa muscular producto de la inactividad.

RECOMENDACIONES PARA "PASAR AGOSTO"

Para enfrentar el tramo final del invierno, Eduardo Gallegos recomienda mantener al día la vacunación contra las enfermedades respiratorias, controlar las patologías crónicas, conservar una temperatura adecuada dentro del hogar, realizar actividad física adaptada incluso al interior de la vivienda y evitar el aislamiento.

Asimismo, aconseja que quienes viven solos elaboren un plan de apoyo junto a familiares o vecinos, estableciendo contactos diarios y definiendo quién puede asistirlos en caso de una emergencia.

"La mejor forma de pasar agosto no es esperar que termine el invierno, sino llegar a él con las vacunas al día, las enfermedades controladas, la funcionalidad preservada, una red de apoyo activa y el hogar preparado", concluye el académico de la Universidad de Santiago.

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