El vino chileno tendrá desde ahora una nueva categoría. El Gobierno, a través del Ministerio de Agricultura (Minagri), publicó en el Diario Oficial el decreto que incorpora la denominación “vino bajo alcohol” para aquellos productos cuya graduación alcohólica sea inferior a la establecida actualmente para el vino tradicional.
La nueva categoría corresponde a una bebida alcohólica elaborada exclusivamente a partir de zumo de uva parcial o totalmente fermentada, excluyendo las uvas de mesa, y producida mediante prácticas enológicas autorizadas.
Una de sus principales características será su graduación alcohólica. El producto deberá contar con un mínimo real de 8,5 grados de alcohol, pero tendrá una graduación potencial inferior al grado establecido por la legislación chilena para el vino.
La diferencia es relevante porque la Ley N°18.455, que regula la producción, elaboración y comercialización de bebidas alcohólicas, establece actualmente que el vino debe tener una graduación alcohólica real mínima de 11,5°.
De esta manera, la nueva categoría permitirá reconocer productos vitivinícolas que se encuentran por debajo de ese umbral, pero que mantienen como base el zumo de uva fermentado.

NUEVAS FORMAS DE CONSUMO
El decreto del Minagri plantea que la creación de esta categoría responde también a los cambios que ha experimentado el mercado del vino durante los últimos años.
Según el documento, tanto en Chile como a nivel internacional se ha observado una disminución sostenida en el consumo de vino tradicional, situación que ha contribuido al aumento de las existencias y del sobrestock de algunos productores.
En paralelo, han ganado espacio los vinos con menor graduación alcohólica y los productos desalcoholizados o parcialmente desalcoholizados.
El Gobierno señala que este crecimiento está relacionado con nuevas tendencias de consumo, entre ellas la búsqueda de estilos de vida más saludables, una mayor moderación en el consumo de alcohol y los cambios en las preferencias de las nuevas generaciones.
El mercado internacional también refleja esta transformación. De acuerdo con las cifras citadas en el decreto, el mercado mundial de vinos desalcoholizados y parcialmente desalcoholizados alcanzó un valor estimado de US$1.180,83 millones en 2023 y podría llegar a aproximadamente US$7.892,17 millones en 2032, con una tasa de crecimiento anual compuesta de 23,5%.
La nueva regulación busca que la reducción en la graduación alcohólica no implique necesariamente abandonar las características propias del producto vitivinícola.
El decreto establece que la diversificación de la oferta apunta a desarrollar productos de menor graduación o sin alcohol, procurando mantener su calidad y características organolépticas, además de entregar información adecuada en el etiquetado sobre el vino del cual proceden.
La medida también recoge la experiencia de otros mercados, particularmente de la Unión Europea y España, donde las regulaciones han incorporado categorías asociadas a productos vitivinícolas con menor contenido alcohólico.
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