Marzo marca el regreso a clases para miles de estudiantes y este 2026 llega con un cambio significativo en las salas de todo el país, ya que entró en vigencia la modificación a Ley 21.801 General de Educación (LGE) en Chile, que prohíbe el uso de celulares durante la jornada escolar, medida conocida como “Modo Aula” y con la que se busca fortalecer la concentración, la convivencia y el aprendizaje, abriendo un debate sobre sus posibles efectos en estudiantes acostumbrados a una conexión permanente.
Con respecto a esto, el académico del Departamento de Psicología y coordinador del Centro de Atención Psicológica y Salud Integral (CAPSI) de la Universidad de La Serena, Néstor González, explicó que “la reducción brusca del uso del celular en el contexto escolar puede generar en niños y adolescentes una serie de efectos psicológicos y conductuales, especialmente en aquellos con uso problemático o patrones cercanos a la adicción conductual al smartphone”.
Sobre esto, el psicoterapeuta en trastornos del ánimo detalló que “la literatura científica describe estos efectos como síntomas de abstinencia digital o withdrawal, similares —aunque menos intensos— a los de otras adicciones conductuales”.
Según el experto en trastornos ansiosos, entre los efectos psicológicos y conductuales más frecuentes están: “Irritabilidad, frustración o enojo (especialmente en las primeras horas o días); Ansiedad o inquietud motora (sensación de “vacío”, nerviosismo o incapacidad para estar quietos); Dificultad para concentrarse, ya que paradojalmente, muchos niños y adolescentes reportan peor atención en clases precisamente cuando se les quita el celular, porque su sistema dopaminérgico está “buscando” la recompensa rápida que ya no llega”.
Entre otros síntomas, el especialista en estrés post-traumático agregó que está el “aburrimiento intenso o ansia por el dispositivo; pensamientos recurrentes sobre el celular, revisar el bolsillo o la mochila de forma automática, sensación de vibración fantasma; baja tolerancia a la frustración; aislamiento social o retraimiento, porque no saben cómo manejar la interacción cara a cara sin el celular; alteraciones del estado de ánimo; y mayor negatividad, síntomas depresivos transitorios o apatía en los primeros días/semanas”.
El experto en trastornos de la personalidad también hizo hincapié en que la intensidad de estos síntomas dependen de varios factores, tales como “grado previo de uso problemático, ya que quienes ya tenían patrones adictivos sufren más; la edad, porque preadolescentes y adolescentes tempranos suelen mostrar reacciones más emocionales; velocidad de la reducción, debido a que cuanto más brusca, más probable el malestar agudo”.
Pese a esto, González destacó que “a mediano plazo (semanas), la mayoría experimenta mejora en atención sostenida, sueño y regulación emocional, pero el pico de malestar suele ocurrir en los primeros 3–10 días”.
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