A través de tres novelas que abordan la vulneración de las infancias, Andrea Jeftanovic nos recordó esta semana en su columna, que tenemos un horrible historial cultural en torno al abuso hacia ese segmento etario. Juana Lucero de Augusto D’Halmar (1902), El Río de Alfredo Gómez Morel (1962), y Hasta ya no ir de Beatriz García-Huidobro (1996), cruzan generaciones distintas en las que sus personajes, enmarcados por la pobreza y/o la ruralidad, denuncian realidades que, lamentablemente aún persisten.
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