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Calor, vapor e hidratación: Por qué la sopa de pollo puede ayudar durante un resfrío

Especialista destaca que esta preparación favorece la hidratación, aporta nutrientes y puede hacer más llevaderos los cuadros respiratorios.

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  • Diario Usach

  • Viernes 10 de julio de 2026 - 13:07

Con la llegada del invierno y el aumento de la circulación de virus respiratorios, la sopa de pollo vuelve a ocupar un lugar habitual entre las recomendaciones caseras para enfrentar síntomas como congestión nasal, tos, mucosidad y malestar general.

Más allá de su valor cultural y de la sensación de confort que produce, esta preparación puede aportar beneficios concretos durante un resfrío. Sin embargo, los especialistas recalcan que no se trata de una cura ni de una fórmula para prevenir infecciones respiratorias.

Daniela González, nutricionista y académica de la Escuela de Ciencias de la Actividad Física, el Deporte y la Salud de la Universidad de Santiago de Chile, ECIADES, explica que el alivio asociado a este plato no es solo una percepción popular.

“La sopa de pollo es de esos alimentos que cuando estamos enfermos o resfriados produce inmediatamente una sensación de alivio, confort y de hacernos sentir mejor. La verdad es que esa sensación no es solo una idea popular, ya que hay alguna evidencia que ha mostrado que puede ayudar a aliviar algunos síntomas del resfrío”, señala.

La profesional aclara, no obstante, que sus efectos tienen límites claros. “Es súper importante aclarar que no cura la infección ni elimina los virus. Su mayor beneficio parece estar en el calor, el vapor y la hidratación, que van a favorecer el bienestar durante la enfermedad”, sostiene.

Durante un cuadro respiratorio, mantener una hidratación adecuada es uno de los aspectos más relevantes. La fiebre, la mucosidad, la disminución del apetito y el malestar general pueden hacer más difícil mantener el consumo habitual de líquidos y alimentos. En ese escenario, una sopa caliente puede transformarse en una alternativa fácil de consumir y nutritiva.

“Uno de los efectos con más respaldo es que la sopa de pollo caliente aumenta de forma transitoria la eliminación de secreciones y puede disminuir la sensación de congestión”, explica González.

El vapor que se desprende de la preparación también puede contribuir a despejar momentáneamente las vías respiratorias, generando una sensación temporal de mayor facilidad para respirar. A ello se suma que su base líquida favorece la hidratación, mientras que sus ingredientes pueden aportar proteínas, vitaminas y minerales.

“A esto se suma que efectivamente es una excelente forma de mantener una buena hidratación y aportar nutrientes cuando el apetito disminuye”, añade la académica de ECIADES.

Aunque algunas investigaciones y revisiones han planteado que la sopa de pollo podría contribuir a disminuir moderadamente la intensidad de los síntomas e incluso acortar levemente la duración del resfrío, González advierte que la evidencia disponible todavía presenta limitaciones.

Por ello, la especialista plantea que esta preparación debe entenderse como una medida complementaria de cuidado y no como un reemplazo de la evaluación profesional cuando los síntomas se agravan.

“La sopa de pollo es una buena medida de apoyo, sencilla, segura y nutritiva que puede hacer más llevadero un resfrío, pero no reemplaza la consulta médica, sobre todo si aparecen signos de alarma como fiebre alta persistente, dificultad para respirar o un empeoramiento de los síntomas”, enfatiza.

Respecto de la cantidad recomendable, la nutricionista señala que esta dependerá de las necesidades de cada persona y del resto de los líquidos que consuma durante el día. “Se recomienda alrededor de dos litros de agua al día, por lo que entre 250 y 400 cc de sopa estaría bien para dar paso también al consumo de otros líquidos”, indica.

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