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Cambio de hora divide posiciones: Gobierno apunta a mantener ajustes y experta advierte efectos en el sueño

La ministra de Energía, Ximena Rincón, planteó mantener los cambios horarios durante los próximos años, mientras la psicóloga y académica de la Usach Francisca Jaque llama a incorporar en la discusión los efectos sobre el sueño, los ritmos circadianos y la luz natural.

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  • Diario Usach

  • Martes 25 de agosto de 2026 - 12:13

El próximo sábado 5 de septiembre, a las 23:59 horas, los relojes deberán adelantarse 60 minutos para dar paso al horario de verano, marcando la 1:00 de la madrugada del domingo 6. La modificación vuelve a poner sobre la mesa una discusión que divide opiniones y que el Gobierno busca abordar con una mirada que incorpore factores energéticos, económicos, de seguridad y salud.

La ministra de Energía, Ximena Rincón, señaló en conversación con EmolTV que su postura apunta a mantener los cambios de horario durante los próximos años. La autoridad reconoció que existen posiciones contrapuestas y explicó que un grupo técnico trabaja junto al Ministerio del Interior para definir cuál será la lógica que se aplicará en el futuro.

Rincón sostuvo que una de las razones planteadas para mantener las modificaciones horarias es la situación de niños y niñas que, bajo un horario permanente, podrían tener que levantarse cuando todavía está oscuro. Al mismo tiempo, mencionó consideraciones relacionadas con el orden, la productividad y el uso de la energía.

Sin embargo, desde la psicología, el análisis incorpora otro elemento: la relación entre la hora oficial y el reloj biológico de las personas.

La psicóloga y académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de Santiago, Francisca Jaque, explica que el organismo funciona mediante ritmos circadianos que regulan procesos como el sueño, la vigilia, la temperatura corporal, la secreción hormonal y los niveles de alerta. Por ello, cuando se adelanta artificialmente el reloj, los compromisos sociales cambian de inmediato, mientras que el organismo requiere más tiempo para adaptarse.

“Cuando adelantamos artificialmente una hora del reloj, lo que sucede es que nuestros compromisos sociales también cambian inmediatamente, pero nuestro reloj biológico no lo hace con la misma rapidez”, comentó la experta a Diario Usach.

De acuerdo con la especialista, este desfase genera durante algunos días una diferencia entre la hora social, la hora solar y la hora biológica, en un fenómeno que puede asemejarse, aunque de manera mucho más leve, a un jet lag.

El efecto puede ser especialmente evidente cuando se adelanta el reloj, debido a la pérdida de una hora disponible para dormir. “Durante los días posteriores pueden aparecer estados relacionados con una menor duración del sueño, mayor somnolencia, cansancio, irritabilidad y también una disminución del estado de alerta”, explica Jaque.

La académica llama a dimensionar estos efectos. A su juicio, el cambio de hora no significa que las personas vayan a desarrollar necesariamente un trastorno psicológico.

“Desde la psicología es preferible hablar de una alteración temporal del sueño, de una alteración respecto de la regulación emocional y el funcionamiento cotidiano más que sostener y afirmar que el cambio de hora provoca necesariamente un problema asociado a la salud mental”.

La evidencia disponible tampoco permite establecer que todos los efectos del horario de verano sean negativos. Jaque señala que los resultados son heterogéneos cuando se analizan consecuencias psiquiátricas, aunque existe mayor consistencia respecto de los efectos sobre el sueño, la somnolencia y la sincronización circadiana.

¿MANTENER O ESTABLECER UN HORARIO PERMANENTE?

Frente a la discusión que se desarrolla en el Gobierno, Jaque plantea que es necesario separar dos preguntas: si Chile debería continuar modificando el reloj dos veces al año y, en caso de establecer un horario permanente, cuál debería ser ese horario.

Desde la cronobiología y la medicina del sueño, sostiene que existe un argumento para evitar las transiciones periódicas. “Existe un argumento importante a favor de evitar estas transiciones, porque finalmente lo que genera es la introducción periódica de una desalineación entre lo que son nuestros horarios sociales y por otra parte nuestros ritmos biológicos”.

La especialista agrega que las principales sociedades científicas especializadas en sueño y ritmos circadianos recomiendan mantener un horario estándar permanente, debido a que se aproxima mejor al ciclo natural de luz y oscuridad.

“Tener luz natural durante la mañana es particularmente relevante porque constituye una de las señales más importantes para sincronizar nuestro reloj biológico y además favorecer la activación y así iniciar el día”.

 

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