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El legado de Gabriel Boric: La consolidación del Frente Amplio en el escenario político del país

Este 11 de marzo será el último día del puntarenense como Jefe de Estado y durante esa jornada traspasará la banda presidencial a José Antonio Kast, el primer mandatario ultraderechista y pinochetista tras el retorno de la democracia.

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  • Belén Muñoz B.

  • Miércoles 11 de marzo de 2026 - 09:00

“Sé que en 4 años más el pueblo de Chile nos juzgará por nuestras obras y no por nuestras palabras y que, como decía un viejo poeta, el adjetivo cuando no da vida, mata. Hoy era necesario hablar, mañana todos juntos a trabajar”.

Esas palabras fueron parte del primer discurso público que realizó Gabriel Boric, ante de miles de personas, que repletaron la Plaza de la Constitución, al asumir como presidente de Chile.

Con apenas 36 años, el exdirigente estudiantil se convirtió en el mandatario más joven del país y llegó al poder envuelto por las demandas de cambio expresadas en las protestas de 2019 y con el apoyo del Partido Comunista y las fuerzas tradicionales de la centroizquierda.

Cuatro años después, el oriundo de Punta Arenas deja La Moneda con un apoyo de la ciudadanía que, según la última entrega de Agenda Criteria, llega a un 34% de aprobación. Durante su mandato tuvo avances en derechos sociales, pero tuvo que lidiar con la crisis de inseguridad que vive el país.

Este 11 de marzo será el último día de Gabriel Boric como presidente de Chile y traspasará la banda presidencial a José Antonio Kast, el primer mandatario ultraderechista y pinochetista en democracia. Con una visión política completamente diferente a la suya.

LEGADO DE BORIC

El líder del Frente Amplio cierra un mandato que arrancó con grandes expectativas y que termina con algunos avances sociales, pero con muchas de sus promesas sin cumplir.

Para René Jara, doctor en Ciencias Políticas y académico de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago (Usach), el legado del saliente mandatario será “su partido, el cual ya está instalado en el escenario político. En el resto de los planos (Nueva Constitución, seguridad), los resultados fueron más bien escasos. Está por verse como envejece el legado en términos de normalización del país. Creo que hay un aporte no menor de este gobierno, pero para valorar eso se necesita tiempo”.

En tanto, para Ximena Orchard, especialista en comunicación y política y académica de la Escuela de Periodismo de la Usach, la herencia política de Boric es “ambivalente”.

La profesional profundizó sobre este tema y explicó que “esta fue una generación política de recambio que llegó al gobierno cuando no lo esperaba, y su gestión estuvo marcada por un ímpetu inicial que, a poco andar por el pragmatismo, lo obligó a priorizar aspectos de la gestión de gobierno que no estaban contemplados en sus definiciones iniciales”.

Además, la académica Usach comentó que “un legado político de este periodo es la propia figura del presidente Boric y sus posibilidades de proyección política. Eso va a depender de que muestre la habilidad de liderar el sector y de seguir tendiendo puentes para la conformación de una coalición progresista que pueda ser competitiva en el mediano plazo”.

DESAFÍOS Y LOGROS

Aunque tuvo un comienzo complicado por el proceso constituyente y pese a no tener mayoría parlamentaria, Boric consiguió sacar adelante leyes como la jornada laboral de 40 horas, el aumento del salario mínimo hasta casi los 600 dólares, el royalty minero y una reforma parcial de las pensiones, que permitió subirlas en un 35 % y que es posiblemente su logró más valorado.

El mandatario saliente realizó la reconversión de Punta Peuco, la cárcel creada en 1995 para violadores de los derechos humanos durante la dictadura y ahora denominado ahora Centro de Cumplimiento Penitenciario Tiltil, en una prisión común.

Una de los principales cuestionamientos fue el manejo sobre la inmigración irregular, una preocupación ciudadana, y la sensación de inseguridad creciente en el país. Aunque Chile registra menores tasas de homicidio que la mayoría de los países latinoamericanos, incertidumbre y miedo crece día a día debido a los asesinatos y violencia en los crímenes. El caso Monsalve y la lentitud en la reactivación económica fueron otros dos flancos que tuvo el Gobierno de Boric, algo que le terminó pasando la cuenta al oficialismo.

Para Lucía Dammert, socióloga de la Universidad de Santiago y quien fue la jefa de los asesores de Boric durante aquellos primeros meses, “Chile cambió frente a los ojos de un gobierno que no logró estar 100 % a tono”. La profesional señaló a EFE que “la ciudadanía reclamó cosas que históricamente no están en el centro de la atención de la izquierda, como la seguridad”.

En tanto, Ximena Orchard planteó que “es evidente que Chile no se cae a pedazos, ese diagnóstico es un eslogan de campaña, pero un eslogan que logró calar en algunos sectores de la población por varias razones, entre ellas, la dificultad que tuvo el gobierno saliente de articular una visión para sí mismo y un relato claro con posterioridad al fracaso del proceso constituyente”.

René Jara aseguró que “creo que hay un aporte no menor de este gobierno, pero para valorar eso se necesita tiempo Hay varios logros. El ministerio de seguridad, la reforma de pensiones Son los logros más significativos. Quedó al debe con el fin al CAE y con la ley de salas cunas”.

Por último, Lucía Dammert señaló que “el principal desafío de la izquierda en Chile y en el mundo es no ser percibidos como partidos de élites académicas, que saben lo que hay que hacer pero que no tienen el apoyo de las calles”.

 

 

 

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