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Estudio derriba mito sobre la píldora del día después: Acceso gratuito no aumentó las conductas sexuales de riesgo

Investigación chilena concluyó que la distribución gratuita de la anticoncepción de emergencia no incentivó el inicio precoz de la actividad sexual ni el aumento de parejas sexuales. Además, se asoció a una disminución de embarazos no planificados y a un mayor uso de otros métodos anticonceptivos.

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  • Fabián Escobar

  • Miércoles 29 de julio de 2026 - 14:18

Durante años, uno de los principales argumentos en contra de la entrega gratuita de la píldora del día después fue que promovería conductas sexuales de riesgo entre adolescentes y jóvenes. Sin embargo, un estudio internacional acaba de entregar evidencia que apunta justamente en la dirección opuesta.

La investigación, publicada en la revista científica Archives of Sexual Behavior, concluyó que en las comunas donde se implementó la distribución gratuita de la anticoncepción de emergencia no aumentó el inicio de la actividad sexual ni el número de parejas sexuales entre jóvenes de 15 a 29 años. Además, registró una disminución de los embarazos no deseados y un incremento en el uso de otros métodos anticonceptivos, especialmente los hormonales.

El estudio fue desarrollado por Ana Nuevo-Chiquero, economista de la Universidad de Edimburgo; Francisco J. Pino, académico de la Universidad de Chile; y Pablo Villalobos, director de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Mayor, quienes analizaron cerca de 20 mil registros de la Encuesta Nacional de la Juventud entre 2003 y 2015, comparando comunas que entregaban la píldora con aquellas que aún no implementaban la medida.

"Había una idea muy instalada de que si los jóvenes tenían mayor acceso a métodos anticonceptivos asumirían más riesgos sexuales. Nosotros quisimos poner esa hipótesis a prueba aprovechando que existían comunas donde la política ya estaba implementada y otras donde todavía no", explicó Villalobos a Diario Usach.

Los resultados sorprendieron incluso al equipo investigador. "Encontramos justamente lo contrario. En las comunas donde se había implementado la política de la píldora del día después, las conductas de riesgo de los jóvenes, como el inicio de la actividad sexual o tener múltiples parejas sexuales, no aumentaban e incluso eran menores que en las comunas sin acceso a la píldora", afirmó el académico.

Para el investigador, los hallazgos cuestionan uno de los argumentos que durante décadas marcó la discusión sobre las políticas de salud sexual en Chile.

"El argumento utilizado durante los últimos 30 o 40 años para oponerse a políticas de educación sexual y acceso a anticonceptivos no encuentra mayor sustento en nuestros resultados. Como academia buscamos aportar evidencia para que el debate público se base en datos y no en supuestos", sostuvo.

MÁS QUE UNA PASTILLA

El estudio también identificó que el efecto positivo de la política pública no radica únicamente en la entrega del medicamento. Los investigadores plantean que uno de los factores clave fue el contacto que los jóvenes establecieron con el sistema de salud al solicitar la anticoncepción de emergencia, instancia en la que recibían orientación sobre salud sexual y reproductiva.

"No era simplemente entregar una pastilla. Los jóvenes debían pasar por una consulta médica y ahí recibían información sobre métodos anticonceptivos y prevención. Creemos que esa consejería es tan importante como la intervención farmacológica, porque modifica conductas a largo plazo", explicó Villalobos.

De hecho, el trabajo muestra que en las comunas donde existía acceso a la píldora también aumentó posteriormente el uso de otros métodos anticonceptivos, lo que, a juicio de los investigadores, refuerza la importancia de combinar el acceso a medicamentos con educación e información.

A partir de estos resultados, el doctor Villalobos plantea que el reto para las futuras políticas públicas es ampliar los mecanismos para acercar información de salud sexual a la población joven.

"El sistema de salud cuenta con programas y espacios de consejería, pero el desafío es que los jóvenes lleguen a ellos. Nuestro estudio muestra que cuando existe ese contacto con el sistema de salud se producen cambios positivos. Ahora debemos pensar cómo hacer llegar esa información de manera preventiva y no solo cuando existe una necesidad puntual", concluyó.

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