En la región de Coquimbo, la ONG Conservación Humboldt, la Universidad Católica del Norte (UCN) y la empresa Kimba Vet desarrollaron trajes con fibra de cobre diseñados exclusivamente para apoyar la rehabilitación de pingüinos.
La iniciativa busca proteger a las aves que ingresan a los centros de rescate con cortes, laceraciones o pérdida de tejido, lesiones originadas principalmente por el impacto humano o por ataques de otros animales.
El médico veterinario y presidente de la ONG, Tomás Pino Damke, explicó que el mayor desafío consistía en crear una barrera física que impidiera a los pingüinos picotearse las suturas, una conducta habitual e instintiva que suele comprometer y retrasar el cierre de las heridas durante los tratamientos.
La idea tomó como referencia la medicina veterinaria de animales domésticos, donde el uso de prendas con cobre es una práctica consolidada para los cuidados postoperatorios en perros y gatos. No obstante, adecuar esta tecnología textil a las exigencias anatómicas y biológicas de una especie silvestre representó un importante desafío técnico para el equipo.
Uno de los principales obstáculos técnicos radicó en adaptar un diseño pensado para cuadrúpedos a la postura bípeda de los pingüinos. “El principal desafío es que los bodys de cobre estaban diseñados para animales que andan en cuatro patas. Las cuatro patas generan una plataforma de sujeción del body de cobre que es muy eficiente, y no se corre para ningún lado. El gran desafío que teníamos es que estas especies caminan en dos patas y, por lo tanto, el body de cobre tiende a bajarse”, señaló Pino Damke para Cooperativa Ciencia.
Frente a esta dificultad, el área de desarrollo de Kimba Vet colaboró estrechamente con los médicos veterinarios en Coquimbo para ajustar los patrones. Mediante registros fotográficos con escalas y fondos de referencia, el equipo logró dimensionar con exactitud el cuello, las aletas y la cola de cada ejemplar, asegurando un calce a medida, que se mantiene firme sin interferir en la movilidad del animal.
Las primeras versiones del traje fueron testeadas con ejemplares del Buin Zoo, un paso clave para perfeccionar el modelo definitivo que hoy se emplea de forma exitosa en el centro de rehabilitación.
Junto con su ajuste anatómico, las prendas aprovechan las propiedades terapéuticas y antibacterianas del cobre: “La fibra de cobre es antiséptica, mantiene las heridas limpias y promueve una regeneración de heridas mucho más rápido”, añade Damke.
Previo a la llegada de esta indumentaria, el manejo de heridas requería vendajes complejos y procedimientos que extendían el contacto humano con las aves. “Sacas el body de cobre, haces la curación y lo vuelves a poner en un tiempo que es récord para el tema de manipulación”, destaca Pino Damke. Esta optimización disminuye el estrés del ejemplar y acelera su deshabituación, permitiendo que esté en condiciones de ser reinsertado en su hábitat en un plazo menor.
Con el respaldo de Sernapesca y la ONG Sphenisco, el proyecto refleja cómo la innovación local puede adaptar soluciones de la clínica doméstica para resguardar la biodiversidad marina. En el marco de la actual temporada de rescates, los especialistas proyectan concretar las primeras liberaciones de pingüinos recuperados con tecnología de cobre durante las próximas semanas.
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