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Más profesionales, menos empleos acordes a su formación: El avance del “desempleo ilustrado” en Chile

Un informe del OCEC-UDP revela que 37% de los ocupados con educación superior completa está subempleado para sus calificaciones. El economista y académico de la Usach, Víctor Silva, señaló que el fenómeno no puede explicarse simplemente por una supuesta sobreoferta de profesionales.

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  • Fabián Escobar

  • Jueves 13 de agosto de 2026 - 12:39

Chile enfrenta una paradoja en su mercado laboral: nunca había contado con una fuerza de trabajo tan educada, pero al mismo tiempo aumenta la dificultad de los profesionales para encontrar empleos acordes con su formación.

De acuerdo con un informe del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), durante el trimestre abril-junio de 2026 la tasa de desempleo entre las personas con educación superior completa alcanzó el 8,3%, registrando un aumento de 0,4 puntos porcentuales en doce meses.

La cifra marca diez meses consecutivos de incrementos interanuales en el desempleo de este grupo, mientras que el desempleo general acumula cuatro meses de aumentos.

Pero el dato que permite dimensionar con mayor claridad el denominado “desempleo ilustrado” es el nivel de subempleo. De los poco más de 4 millones de personas con educación superior completa que están ocupadas, el 37,7% se encuentra subempleado para sus calificaciones.

Para el economista y académico de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago de Chile, Víctor Silva, el fenómeno no puede explicarse simplemente por una supuesta sobreoferta de profesionales.

“Esto no es un problema de que ‘sobren’ profesionales”, sostiene. A su juicio, Chile ha experimentado una transformación profunda de su fuerza laboral, pero esta no ha sido acompañada por un crecimiento suficiente de los empleos de calidad.

“El mercado no está diciendo ‘no los quiero’, está diciendo ‘no puedo pagarles lo que valen ni darles el puesto que corresponde a su formación’”, comentó el experto a Diario Usach.

FUERZA LABORAL MUY CALIFICADA

Los datos muestran precisamente ese cambio estructural. En 2010, las personas con educación superior completa representaban apenas el 22% de la fuerza laboral. Quince años después, la proporción prácticamente se duplicó y llegó al 42,2%.

En paralelo, quienes tenían un nivel educativo inferior a enseñanza media completa pasaron de representar el 35,2% de la fuerza laboral en 2010 al 17% en 2026. De esta manera, las personas con educación superior completa se transformaron en el segmento de mayor peso dentro de la fuerza laboral chilena.

“Chile duplicó la proporción de profesionales en su fuerza laboral en 15 años (...) pero la economía lleva más de una década creciendo poco y generando empleo de baja calidad”, plantea Silva.

Según su análisis, el 79,9% de los empleos nuevos creados para profesionales corresponde a puestos de subempleo. En otras palabras, el mercado laboral está incorporando a personas con educación superior, pero no necesariamente en posiciones que utilicen o remuneren de acuerdo con sus calificaciones.

El fenómeno tampoco afecta de la misma manera a todas las áreas de formación. Víctor Silva reconoce que existen desajustes específicos entre carreras y demanda laboral. “Las dos cosas coexisten, pero no pesan igual”, señala respecto de la sobreoferta de profesionales y la falta de empleos de calidad.

De acuerdo con su análisis, áreas como Humanidades y Servicios Personales concentran mayores niveles de desempleo, mientras que Derecho, Educación y Medicina Veterinaria presentan tasas más bajas.

“El hecho de que 8 de cada 10 empleos nuevos para profesionales sean subempleo me dice que el problema estructural más grande está del lado de la demanda: aunque cerráramos mañana la sobreoferta en Humanidades, seguiríamos con un problema de calidad del empleo si la economía no acelera su generación de puestos calificados. No le echaría la culpa al alumno de Trabajo Social o Periodismo; le echaría la culpa a una economía que no crece lo suficiente para absorber a la fuerza laboral más calificada de nuestra historia”, comentó.

ELEGIR BIEN

El escenario también plantea interrogantes para los jóvenes que actualmente deben decidir si estudiar una carrera universitaria o técnica y qué área escoger. Silva advierte sobre el denominado “efecto cicatriz” del desempleo: quienes ingresan al mercado laboral durante períodos económicos débiles pueden experimentar consecuencias salariales que se mantienen incluso cuando las condiciones económicas mejoran.

A esto se suma un posible cambio en las preferencias de los estudiantes hacia carreras con mejores indicadores de empleabilidad.

“Elegir carrera es, en el fondo, una decisión de inversión bajo incertidumbre”, explica, por lo que recomienda evaluar variables como perspectivas laborales, riesgo y horizonte de largo plazo, además de la vocación. “Elegir en función del titular de prensa del momento y no de una proyección de mediano plazo puede llevar a una sobrecorrección igual de dañina”.

 

 

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