La reciente muerte del futbolista español Jesús de Miguel, de 30 años, tras sufrir un fuerte choque durante un partido, abrió interrogantes sobre los riesgos de los golpes en el pecho. El jugador sufrió un paro cardiorrespiratorio después del impacto y falleció posteriormente en un centro asistencial.
Pero ¿puede un golpe en el tórax provocar un paro cardíaco, incluso en una persona joven y aparentemente sana?
Marcelo Tuesta, académico de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello (UNAB), sede Viña del Mar, explica que un impacto en la zona del corazón puede alterar su actividad eléctrica y desencadenar una arritmia potencialmente mortal.
“Un golpe fuerte sobre el pecho, en particular sobre la región anterior donde se encuentra el corazón, es capaz de provocar un desajuste en la conductividad eléctrica del corazón, desencadenando una arritmia grave conocida como fibrilación ventricular”, señala el especialista.
Según Tuesta, esto puede ocurrir cuando el impacto coincide con un momento específico del ciclo eléctrico cardíaco, impidiendo que el corazón bombee sangre eficazmente. “Este fenómeno puede ocurrir en cualquier persona, sea o no deportista”, advierte.
Este fenómeno, conocido como commotio cordis, es un evento poco frecuente, pero potencialmente fatal, que puede producirse tras un golpe no penetrante en el pecho, como un pelotazo o una colisión con otro jugador.
“Es un evento cardíaco poco habitual en la práctica deportiva, pero lamentablemente es potencialmente fatal”, explica Tuesta.
Una de sus particularidades es que puede ocurrir sin que exista una lesión estructural del corazón, siempre que el impacto coincida con una fase vulnerable de su actividad eléctrica.
Sin embargo, el académico aclara que este mecanismo es excepcional y difícil de reconocer. Además, no es posible establecer que haya sido la causa del fallecimiento del futbolista español sin una confirmación médica.
LAS SEÑALES DE ALERTA Y CÓMO ACTUAR
Tras un golpe fuerte en el pecho, la pérdida de conciencia, la ausencia de respiración normal y los jadeos aislados son señales que requieren atención inmediata. También pueden aparecer dolor torácico intenso y confusión.
“La señal más alarmante es la pérdida de conciencia sin respuesta ante un estímulo, por ejemplo, al llamarlo, luego de tener un contacto o golpe fuerte sobre el pecho”, explica el kinesiólogo.
Si el deportista se desploma, no responde y no respira normalmente, es fundamental llamar al SAMU al 131, solicitar un desfibrilador externo automático (DEA) e iniciar inmediatamente las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).
“La RCP permite mantener en parte la circulación sanguínea, particularmente hacia el cerebro, mientras el DEA intenta detectar la posibilidad de una arritmia desfibrilable”, señala Tuesta.
El especialista enfatiza que los recintos deportivos deberían contar con desfibriladores accesibles, protocolos de emergencia y personal capacitado en reanimación.
“No es necesario depender de la ambulancia, ya que todo minuto desde el inicio del evento cuenta para salvar la vida del deportista”, concluye el académico de Kinesiología UNAB.
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