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¿Duermes con la boca abierta? Experto alerta sobre sus efectos en la salud bucal

La respiración bucal prolongada favorece la sequedad oral y disminuye la acción protectora de la saliva, un factor clave para prevenir caries e inflamaciones en las encías.

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  • Diario Usach

  • Jueves 25 de junio de 2026 - 09:29

Durante el invierno, los resfríos, las alergias y la congestión nasal hacen que muchas personas pasen varias noches respirando por la boca. Aunque parece una molestia pasajera, los especialistas advierten que cuando este hábito se prolonga en el tiempo puede tener consecuencias para la salud bucal.

Según explica Manuel Gajardo, académico de la Escuela de Odontología de la Universidad Andrés Bello, la respiración bucal favorece la sequedad de la boca, disminuyendo uno de los mecanismos naturales más importantes de protección contra las caries y las enfermedades de las encías.

"Respirar por la boca una noche por un resfrío ocasional no debería generar un daño importante, pero cuando se transforma en un hábito, la sequedad bucal puede convertirse en un problema para dientes y encías", señala el especialista.

La clave está en la saliva. Aunque muchas veces pasa desapercibida, cumple un rol fundamental en la salud oral. Ayuda a eliminar restos de alimentos, neutraliza los ácidos producidos por las bacterias y aporta minerales que contribuyen a proteger los dientes.

Durante el sueño, la producción de saliva disminuye de manera natural. Sin embargo, cuando una persona además respira por la boca durante varias horas, la sensación de sequedad aumenta y las defensas naturales de la cavidad oral se reducen.

¿QUIÉNES TIENEN MAYOR RIESGO?

Las personas con rinitis alérgica, congestión nasal crónica o alergias persistentes son algunas de las más expuestas a este problema. En estos casos, la respiración bucal puede mantenerse durante meses o incluso años, favoreciendo un ambiente más propicio para la aparición de caries y enfermedades gingivales.

A ello se suma otro factor poco conocido: algunos medicamentos utilizados para tratar alergias, como los antihistamínicos, pueden provocar sequedad bucal como efecto secundario, aumentando aún más el riesgo de desarrollar problemas dentales.

"No significa que todas las personas con alergias tendrán caries, pero sí existe una condición que favorece su aparición cuando se combina con otros factores como una higiene deficiente o una alta frecuencia de consumo de azúcar", explica Gajardo.

Los especialistas recomiendan estar atentos a síntomas como despertar frecuentemente con la boca seca, mal aliento persistente, labios resecos, encías inflamadas o sangrado al cepillarse.

También es importante consultar si la respiración bucal se vuelve habitual, existen ronquidos intensos o la congestión nasal persiste durante largos períodos.

Para reducir los riesgos, los expertos recomiendan cepillarse los dientes antes de dormir con pasta fluorada, limpiar entre los dientes con seda o cepillos interdentales, evitar consumir alimentos azucarados antes de acostarse y mantener controles odontológicos periódicos.

"La mejor estrategia sigue siendo la prevención. Una evaluación dental oportuna permite identificar factores de riesgo y adoptar medidas antes de que aparezcan caries o enfermedades en las encías", concluye el académico de la UNAB.

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