Una cena a la luz de las velas, una copa de vino, unas ostras a la parmesana como entrada y chocolate de postre. La escena parece sacada de una película romántica y, para muchos, incluye ingredientes considerados infaltables para despertar la pasión. Sin embargo, aunque forman parte del imaginario colectivo desde hace siglos, la ciencia es clara: no existen alimentos capaces de aumentar por sí solos el deseo sexual.
Así lo explica Francisca Peña, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Mayor, quien asegura que no existe evidencia científica que demuestre que un alimento, por sí solo, sea capaz de aumentar el deseo sexual o la libido.
"La evidencia científica no ha demostrado que existan alimentos que por sí solos produzcan un aumento del deseo sexual o de la libido. Por lo tanto, hablar de alimentos afrodisíacos es un mito", afirma la especialista a Diario Usach.
No obstante, precisa que la alimentación sí desempeña un papel importante en la salud sexual al aportar nutrientes que favorecen distintos procesos fisiológicos del organismo. "Hay nutrientes que pueden mejorar la circulación, el sistema nervioso, la producción hormonal y el estado de ánimo, factores que podrían facilitar la función sexual. Pero eso no significa que existan alimentos afrodisíacos", explica.
Entre esos nutrientes menciona los ácidos grasos omega-3, el zinc, el licopeno (un antioxidante asociado a la salud masculina), el mioinositol, relacionado con la función ovárica, y los probióticos, que contribuyen a mantener una adecuada salud intestinal.

¿MITO O REALIDAD?
Chocolate, ostras, miel, higos o ají son algunos de los alimentos que históricamente han sido vinculados al aumento del deseo sexual. Sin embargo, Peña aclara que esa reputación responde principalmente a factores culturales.
"La fama de estos alimentos se basa en tradiciones, simbolismos y asociaciones románticas o sensoriales. No existen ensayos clínicos concluyentes que demuestren que consumir chocolate, miel u ostras aumente el deseo sexual, la libido o el rendimiento sexual", sostiene.
La especialista agrega que, muchas veces, el contexto en el que se consumen estos alimentos, como una cena íntima o un ambiente agradable, puede influir mucho más en la experiencia que el alimento mismo.
Donde sí existe evidencia científica es en la relación entre una alimentación saludable y una buena salud sexual. Peña explica que patrones alimentarios como la dieta mediterránea, ricos en frutas, verduras, legumbres, pescados y grasas saludables, ayudan a proteger funciones esenciales para el equilibrio hormonal y reproductivo.
"Una alimentación saludable no va a provocar un aumento del deseo sexual, pero sí protege sistemas fisiológicos que son necesarios para una adecuada función sexual y hormonal", señala.
La académica añade que mantener una dieta equilibrada favorece la salud cardiovascular y la circulación sanguínea, ayuda a prevenir enfermedades como la diabetes, la hipertensión y las alteraciones del perfil lipídico, todos factores asociados a problemas de fertilidad y disfunción sexual, además de contribuir a un mejor descanso, más energía y un estado de ánimo favorable.
"Los beneficios se atribuyen al patrón alimentario completo y no a un alimento específico. Lo importante es mantener una alimentación equilibrada que aporte nutrientes protectores para la salud general y reproductiva", concluye.
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