Aunque muchas veces se asocia el riesgo laboral a rubros industriales o de terreno, las oficinas también concentran una importante cantidad de accidentes y lesiones, especialmente vinculadas a la rutina diaria, la postura y el orden del espacio de trabajo.
Desde caídas por cables sueltos hasta molestias cervicales por largas jornadas frente al computador, los incidentes en este tipo de ambientes pueden afectar la salud, el rendimiento y la calidad de vida de los trabajadores.
Según explica Romina Parraguez, ingeniera en Prevención de Riesgos de la Universidad Andrés Bello, la mayoría de estos accidentes son evitables si se incorporan hábitos simples de autocuidado y organización.
“La seguridad en la oficina no depende solo de protocolos, sino también de una cultura preventiva que se construye día a día”, señala la especialista.
LOS 5 ACCIDENTES MÁS COMUNES EN OFICINAS
El tropiezo invisible: Uno de los accidentes más frecuentes son las caídas al mismo nivel, generalmente provocadas por cables sueltos, cajas en zonas de paso o líquidos derramados.
Este tipo de incidentes puede derivar en esguinces, golpes e incluso lesiones de mayor gravedad. La recomendación es mantener siempre despejadas las rutas de tránsito y actuar de inmediato frente a cualquier derrame.
El sobreesfuerzo silencioso: Mover cajas, bidones de agua, equipos o archivos pesados sin la técnica adecuada puede provocar lesiones musculares y sobrecargas lumbares.
“La clave es no doblar la espalda al levantar peso. Se deben flexionar las rodillas y usar la fuerza de las piernas, manteniendo la carga cerca del cuerpo”, explica Parraguez. Si el objeto es muy pesado, la especialista recomienda pedir ayuda o utilizar un carro de traslado.
La mala postura crónica: Pasar varias horas sentado frente al computador sin una estación de trabajo correctamente ajustada puede generar dolores cervicales, lumbares y tensión muscular.
Una silla mal regulada, el monitor demasiado bajo o la falta de pausas activas suelen estar detrás de estas molestias. La experta recomienda mantener los pies apoyados en el suelo, espalda recta y codos en ángulo de 90 grados, además de levantar la vista y cambiar de posición durante la jornada.
La fatiga visual: El uso prolongado de pantallas, sumado a una iluminación deficiente o demasiado intensa, puede provocar cansancio ocular, visión borrosa y dolor de cabeza.
Para prevenirlo, Parraguez aconseja aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar algo a 6 metros de distancia, durante 20 segundos.
“Los ojos también necesitan pausas. Este hábito reduce considerablemente la fatiga visual”, enfatiza.
El golpe inesperado: Los golpes contra cajones abiertos, archivadores o puertas mal señalizadas son más comunes de lo que se cree. Muchas veces ocurren por la costumbre de dejar muebles abiertos mientras se realizan otras tareas.
Por eso, la recomendación es simple pero efectiva: cerrar inmediatamente cajones y puertas después de utilizarlos.
