Es muy probable que tú, lector, seas una persona que recalienta la comida en un microondas. Y cómo no, si según un dato publicado por La Tercera en el año 2023, el 95% de los hogares existentes en nuestro país utiliza ese electrodoméstico con dichos fines o para el descongelamiento de los alimentos.
Ahora, ¿te has preguntado si es que la calidad de tu almuerzo, once o cena sufre pérdidas o ganancias a raíz de esta popular práctica? Esa misma interrogante es la que se hizo Russel Keast, académico de la Facultad de Ciencias del Ejercicio y la Nutrición de la Universidad de Deakin en Australia.
A través de un experimento a ciegas, el profesor comparó preparaciones recién hechas con otras que fueron cocinadas con 24 horas de antelación. La acción contó con la participación de 65 voluntarios que probaron los platillos en formato “a ciegas” y determinaron que el único que mejoró tras pasar por el microondas fue el pollo a la mantequilla (por sobre la lasaña de carne o el crumble de manzana).
Consultado sobre esta materia, Francisca Peña, nutricionista y académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Mayor, señaló a Diario Usach que algunos de los beneficios nutricionales que se dan al calentar las comidas en un microondas es que “al no necesitar agua, se pueden conservar menos algunas vitaminas termolábiles o solubles como la C o algunas del complejo B”.

Pero también hay pérdidas. En ese sentido, la profesional explicó que a mayores grados se afectan las vitaminas sensibles al calor, como los folatos y la tiamina (B1), “cuya degradación depende de la temperatura, el tiempo de exposición y la presencia de oxígeno”, indicó.
Eso sí, en este aspecto hay un “bemol”, ya que ese efecto no es exclusivo del microondas, ya que ocurre con todos los calentamientos de comida a alta temperatura (y mientras más prolongado sea el proceso, más es el perjuicio).
¿EL USO DEL MICROONDAS PUEDE SER PERJUDICIAL PARA LA SALUD?
¿Recalentar la comida en el microondas puede generar algún riesgo para las personas? Francisca Peña sostuvo que este electrodoméstico “no representa, por sí mismo, un peligro para las personas ni necesariamente produce mayores pérdidas nutricionales que otros métodos de calentamiento. Lo que sí es importante es utilizar recipientes adecuados, conservar correctamente los alimentos y garantizar una temperatura uniforme y segura”.
La profesional expresó que las posibilidades de intoxicación se producen cuando los alimentos son conservados de manera inadecuada tras ser preparados. “La zona de riesgo se da entre los 5° y los 60° ya que a esas temperaturas la mayoría de los microorganismos potencialmente patógenos alcanzan su mayor tasa de crecimiento en un medio con nutrientes como es un alimento”, indicó la académica de la Universidad Mayor y resaltó que “bajo los 5° el crecimiento bacteriano se detiene y por eso es importante el almacenamiento posterior a la cocción”.
Y aquí un dato relevante: Francisca Peña indicó que “no existe un número de veces establecido para recalentar la comida”. Sin embargo, expuso que “como una buena práctica de inocuidad se recomienda calentar la porción de alimento solamente una vez luego de ser retirada del refrigerador ya que cada ciclo de calentamiento y enfriamiento aumenta el riesgo de exponer la preparación a temperaturas de riesgo”.

En esa misma línea expuso que “desde el punto de vista organoléptico, cada vez que se recalienta una preparación alimenticia, esta va perdiendo agua y eso puede modificar algunas características de sabor, olor y textura”.
¿Y cómo se pueden mantener esos atributos? La especialista explicó que lo más adecuado apunta a “distribuir los alimentos en capas de grosor similar, utilizando recipientes adecuados, cubrirlos con tapas aptas para microondas (las que permiten liberar vapor y revolver la preparación durante el proceso). También se recomienda utilizar potencia media en comidas densas como el puré o las legumbres y agregar pequeñas cantidades de agua cuando corresponda (en carnes o salsas) dejando reposar esos productos unos minutos después de su calentamiento para así favorecer la distribución de calor”, sostuvo.
Finalmente, la nutricionista señaló que los mejores materiales para calentar alimentos en un microondas son la cerámica y el vidrio debido a sus características de estabilidad. “No se recomienda el uso de plásticos no aptos para estos electrodomésticos ni recipientes en mal estado ya que el proceso de recalentamiento a través de un microondas puede hacer migrar los microplásticos hacia la comida”, concluyó.
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