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¿Es seguro operar un tren con más de 50 años de servicio? Expertos analizan los desafíos de Metro tras incendio de un vagón de 1974

Aunque la evacuación evitó una tragedia mayor, especialistas sostienen que la emergencia evidenció la vulnerabilidad operacional de la red y la necesidad de fortalecer el mantenimiento y los protocolos de contingencia, más en un vagón que comenzó a operar en los comienzos del tren subterráneo.

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  • Fabián Escobar

  • Martes 28 de julio de 2026 - 15:20

El incendio que consumió un vagón en la estación Santa Isabel del Metro de Santiago no solo interrumpió por varias horas el funcionamiento de la Línea 5, también volvió a instalar el debate sobre la seguridad de los trenes más antiguos que aún circulan por la red y la necesidad de fortalecer tanto los programas de mantenimiento como los planes de contingencia frente a este tipo de emergencias.

Mientras la empresa continúa investigando qué originó el siniestro, el gerente corporativo de Planificación y Clientes de Metro, Carlos Melo, confirmó que el tren afectado correspondía a un modelo NS-74, incorporado al servicio en septiembre de 1974.

"Son los trenes de mayor antigüedad de nuestra flota", señaló el ejecutivo, quien precisó que la unidad había salido recientemente de un proceso de mantenimiento mayor, además de cumplir con sus revisiones periódicas.

Melo indicó que la prioridad inicial fue retirar el tren y verificar que las condiciones de seguridad permitieran reanudar la operación. "La causa todavía no está determinada. El foco hoy día va a estar puesto en determinar las causas de este incidente, pero la operación puede retomarse en forma normal", afirmó, agregando que la infraestructura ferroviaria y los sistemas eléctricos no presentaban daños que comprometieran la seguridad de los pasajeros.

Para Mario Pinto, académico de la Universidad de Santiago y magíster en Seguridad Industrial, la investigación deberá identificar con precisión el origen del fuego antes de establecer responsabilidades.

"A la espera de la investigación oficial, las causas más frecuentes de incendios en trenes eléctricos suelen estar asociadas a fallas en sistemas eléctricos o electromecánicos, como cortocircuitos, deterioro del aislamiento de cables, sobrecalentamiento de conexiones, fallas en motores, sistemas de tracción o equipos de frenado", explicó el especialista a Diario Usach.

El experto añadió que el hecho de que el incendio se haya iniciado aparentemente bajo el bastidor del tren no permite concluir de inmediato cuál fue la causa, por lo que será necesario revisar los registros de mantenimiento, el estado de cableados, motores, frenos, sistemas eléctricos y los antecedentes operacionales de la unidad.

Una mirada similar entregó Rodolfo Jiménez, académico de la Facultad de Arquitectura y Ambiente Construido de la Universidad de Santiago y presidente del Colegio de Arquitectos de Chile, quien sostuvo que "las causas más comunes son fallas eléctricas, sobrecalentamiento de frenos o neumáticos por fricción y la combustión de materiales sintéticos del interior del vagón, que además generan humo muy tóxico". En este caso, agregó, los antecedentes conocidos indican que "el fuego se originó bajo el vagón y afectó los neumáticos".

MÁS DE CINCO DÉCADAS DE SERVICIO

El hecho de que el tren involucrado comenzara a operar hace más de 50 años también abrió interrogantes sobre los desafíos de mantener este tipo de material rodante en circulación.

El profesor Pinto enfatizó que la antigüedad, por sí sola, no convierte a un tren en inseguro. "El problema aparece cuando la edad del material genera una brecha creciente entre su diseño original y los estándares actuales de seguridad", afirmó.

Entre los principales riesgos mencionó el envejecimiento de cables y aislantes, la fatiga de componentes sometidos durante décadas a vibraciones y frenados, la obsolescencia de repuestos y la necesidad de incorporar sistemas modernos de monitoreo y diagnóstico.

Rodolfo Jiménez coincidió en que la edad de los trenes exige mayores exigencias técnicas. "Un tren de más de 50 años requiere un mantenimiento mucho más riguroso porque sus componentes originales no fueron diseñados con los estándares de seguridad contra incendios actuales. La antigüedad no significa necesariamente inseguridad, pero sí reduce el margen de error y aumenta la dependencia de un mantenimiento impecable", sostuvo.

RÁPIDA RESPUESTA

Respecto de la gestión de la emergencia, Mario Pinto valoró que el tren pudiera detenerse en una estación y no al interior de un túnel.

"Desde el punto de vista de la protección de las personas, la respuesta parece haber sido efectiva porque se evitó una pérdida de vidas y el incendio fue abordado con el tren detenido en una estación, un escenario considerablemente más favorable que una emergencia en un túnel", señaló.

Sin embargo, el experto advirtió que la magnitud del daño obliga a revisar la rapidez con que se detectó el incendio, el aislamiento del sistema eléctrico, la propagación del humo y la coordinación entre Metro, Bomberos y los equipos de emergencia.

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