Ver videos de pandas en su hábitat natural, jugando y disfrutando de su comida favorita te saca una sonrisa y, seguramente, también te relaja. Pero, al parecer, ver este tipo de contenidos de animales no solo te impacta a ti, sino que a tu círculo cercano. Sobre todo al compartirlos con tus amigo o familiares.
Esto debido a que un estudio reciente descubrió que este tipo de contenido tiene un impacto emocional más profundo de lo que parece. Según señalaron investigadoras de Concordia University y ESSEC Business School, compartir videos de animales genera lo que llaman “encuentros afectivos digitales”, los cuales consisten en momentos que despiertan emociones positivas reales entre quienes lo comparten.
La investigación, publicada en Journal of Consumer Research, entrevistó tanto a creadores como a consumidores y descubrieron que muchas personas eligen cuidadosamente qué mandar y a quién para tener estas experiencias compartidas.

Según los resultados, estos intercambios actúan como una especie de “lubricante social”, permitiendo mantener vínculos cercanos en un entorno digital marcado por la rapidez y la superficialidad.
Finalmente, lejos de ser únicamente una distracción, enviar y comentar sobre escenas enternecedoras de animales se transforman en una herramienta para conectar con nuestros amigos y seres queridos.
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