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Investigación

El cerebro lo pide: Estudio revela que el contacto real con la naturaleza reduce el estrés

La investigación revela que la exposición a entornos naturales activa una “cascada restaurativa” capaz de modificar de forma medible la actividad del cerebro.

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  • Diario Usach

  • Jueves 19 de febrero de 2026 - 10:51

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Caminar en medio de un bosque rodeado de árboles puede ser un gran aliado para el descanso, sobre todo de tu cerebro.

Un nuevo paper, titulado “Your brain on nature” (“Tu cerebro en la naturaleza”) y publicado en la revista Neuroscience and Biobehavioral Reviews, revela que la naturaleza es fundamental para la salud mental de las personas.

La investigación, liderada por Constanza Baquedano, neurocientífica de la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez, revisó y sistematizó los resultados de 108 estudios experimentales realizados en distintos países.

A partir de datos obtenidos con escáneres cerebrales (EEG, fMRI), la conclusión es categórica: la exposición a entornos naturales activa una “cascada restaurativa” capaz de modificar de forma medible la actividad del cerebro.

El análisis estableció que existe un verdadero “apagón del estrés”: la vida urbana mantiene hiperactiva la amígdala y los circuitos asociados a la ansiedad. En contacto con la naturaleza, esa actividad disminuye de manera aguda, junto con la rumiación mental, esa voz interna que repite preocupaciones sin descanso.

Además, al estar en contacto con la naturaleza aparece una “meditación sin esfuerzo”. Esto debido que, al observar paisajes naturales, el cerebro incrementa las ondas Alfa y Theta. El paper explica que la naturaleza funciona como un “regulador espontáneo”, llevando al cerebro a un estado de alerta relajada muy similar al de la meditación, pero sin exigir concentración consciente.

Finalmente, se produce una auténtica recarga de la atención. Las pantallas de celulares agotan la llamada “atención dirigida”; en cambio, los patrones visuales de la naturaleza activan la “atención sin esfuerzo”, permitiendo que los circuitos cognitivos fatigados se recuperen.

De esta manera, el contacto real con la naturaleza activa mecanismos cerebrales que reducen el estrés, restauran la atención y favorecen la salud mental.

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