La investigación científica preclínica y clínica ha arrastrado históricamente una marcada sobre representatividad del sexo masculino. Esta falta de diversidad no solo genera una brecha laboral en los puestos de liderazgo académico, sino que se traduce en un problema directo de salud pública: la invisibilización de patologías y síntomas propios del organismo femenino.
Así lo advirtió la bioquímica, Doctora en Bioquímica por la Universidad de Chile e investigadora del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas (ACCDiS), Dra. Valentina Parra, durante su entrevista a Somos Experta, de radio Usach.
La académica enfatizó que incorporar la perspectiva de género en la ciencia no es únicamente un tema de equidad en los equipos de trabajo, sino una necesidad metodológica para evitar sesgos diagnósticos en la medicina.

“No es suficiente incluir mujeres solamente en los estudios clínicos, también tenemos que incluir las miradas de las perspectivas de mujeres haciéndose esas preguntas y liderando esos proyectos de investigación. Si no hay mujeres haciéndose las preguntas, dejamos puntos ciegos en la investigación", indicó.
Un claro ejemplo de estos "puntos ciegos" ocurre en el diagnóstico de los infartos agudos al miocardio. Mientras el imaginario colectivo y la medicina tradicional asocian el infarto a un dolor punzante en el brazo izquierdo, en las mujeres la sintomatología suele manifestarse con dolores en la mandíbula, el cuello, la espalda o el estómago, además de fatiga y mareos. Al no estar socializados estos indicadores, los diagnósticos tienden a demorarse, comprometiendo la ventana crítica de atención.
A esto se suma la relación entre la salud reproductiva y el sistema cardiovascular. Eventos como la endometriosis, cuyo diagnóstico puede tardar entre 5 y 10 años, o las variaciones hormonales en la menopausia y el embarazo incrementan significativamente el riesgo cardiovascular en las mujeres, factores que históricamente han recibido menor atención en los estudios preclínicos.
Para Valentina Parra "la ciencia no es tan neutra como nosotros siempre queremos creer. Uno trata de ser lo más objetivo posible, pero hay un constructo cultural detrás de quien hace la ciencia y de quien la financia. Hay preguntas que hay que irlas forzando, porque si no, nunca las vamos a hacer".
Finalmente, la investigadora abordó la denominada "fuga de tuberías" (o leaky pipeline) en la academia, fenómeno donde la presencia femenina disminuye drásticamente a medida que se asciende en los jerarquías académicas y puestos de toma de decisión.
Aunque valoró el hito histórico de contar con 14 rectoras en universidades chilenas, hizo un llamado a seguir democratizando los espacios de formación e investigación científica para construir una ciencia verdaderamente inclusiva.
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