No dormir bien es una situación que no agrada a nadie. En eso, no hay lugar a dudas. De hecho, el sondeo Corpa de 2025 señaló que la nota promedio que los chilenos le ponen a su descanso es un 4,6 (en una escala de 1 a 7). Y eso no es todo, ya que el 17% de los consultados indicó que la calidad de su sueño ha empeorado en una fracción de tres meses.
Los números no terminan ahí. Según el sondeo llamado “Calidad del Sueño en Chile y el mundo” (2025), y que consideró a 39 naciones, nuestro país se ubicó en el penúltimo lugar. El registro señaló que el 18% de los encuestados indicó que nunca logra dormir de manera óptima.
A la hora de los análisis, una condición que recurrentemente indican los afectados por el mal dormir se relaciona con la apnea del sueño, un trastorno que puede llegar a ser bastante molesto. Pero esas dificultades podrían disminuir gracias a una pastilla llamada AD109 y que actualmente está en la fase 3 de sus ensayos clínicos con pacientes de Estados Unidos y Canadá. En otras palabras, aún no se puede adquirir en el mercado, pero prontamente se podrá.

Reportes internacionales indican que el fármaco ha mostrado buenos resultados en pacientes que padecen de apnea obstructiva del sueño (en sus categorías de leve a grave).
En términos farmacológicos, el medicamento está compuesto por aroxibutinina (un remedio antimuscarínico) y atomxetina (un inhibidor selectivo de la recaptación de norepinefrina). Y tras su ingesta, muchos de los pacientes que están participando en la prueba (de un universo de 650) mostraron menos pausas en su respiración e hipopneas (es decir, respiración reducida con oxigeno insuficiente).
¿QUÉ SON LAS APNEAS DEL SUEÑO?
Consultado sobre el tema, el médico cirujano, neurólogo y académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, Pedro Chaná, explica que las apneas del sueño se producen durante los episodios en que una persona deja de respirar mientras duerme, “lo que hace que sus niveles de oxígeno en la sangre no bajen, aumentando el CO2, y provocando microdespertares. Esto fracciona la estructura normal del descanso nocturno y hace que la gente después ande somnolienta y cansada”.
¿Esto es un cuadro grave? “Sí, es algo serio”, responde Chaná y sostiene que cuando las apneas van desde las moderadas a las severas “aumentan los riesgos de hipertensiones arteriales, de enfermedades cardiovasculares, de obesidad, de arritmias. Además, en términos genéricos, esto acrecienta los niveles de mortalidad en términos genéricos”.
Incluso, Chaná indica que en los casos más complicados, las apneas del sueño aumentan la posibilidad de accidentes automovilísticos en quienes la padecen.
Ahora, el académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach hace un llamando a la calma indicando que este tipo de cuadros “son totalmente tratables”. “Para eso, existe un dispositivo que, por las noches, inyecta el aire e impide que se produzca la disminución de oxígeno”, acota.
El aparato al que Pedro Chaná hace referencia es el CPAP, un dispositivo que suministra un flujo de aire constante a los pacientes y que mantiene sus vías respiratorias abiertas durante el sueño. “Funciona como una especie de ventilador que empuja el aire con fuerza. Se utiliza especialmente en el caso de las apneas obstructivas”, señala.

Debido a sus características, para muchas personas el uso de ese aparato puede resultar incómodo. A su vez, y de manera más excepcional, el neurólogo sostiene que “hay gente que puede someterse a tratamientos quirúrgicos para hacer correcciones a nivel del velo palatino (o paladar blando)”.
Técnicamente, hay tres tipos de apneas del sueño: la obstructiva (AOS), que es la más común en la población. Se produce cuando los músculos de la parte posterior de la garganta se relajan mucho durante el descanso provocando un bloqueo físico de la vía aérea. Por lo mismo, cuando el paciente necesita jalar aire, termina con fuertes ronquidos.
Por otro lado existe la apnea central del sueño (ACS), menos común y que no involucra bloqueos físicos (acciones mecánicas). Se produce cuando el cerebro no envía las señales al cerebro de la persona para que esta respire. “Se trata de un cuadro neurológico asociado a enfermedades objetivas, como los accidentes vasculares”, indica.
Finalmente, también están las apneas del sueño mixtas o complejas, las que para Chaná, “son las más difíciles de tratar pues involucran una combinación de las dos condiciones ya mencionadas”.
LOS SÍNTOMAS DE LAS APNEAS
El facultativo explica que, en el caso de las apneas, los síntomas más característicos son “el ronquido que presenta pausas y los despertares con preahogos”. El especialista manifiesta que, en muchas ocasiones, este tipo de situaciones no son evidentes para las personas por lo que llama a ponerles atención.
“Pueden pasar por idas frecuentes a orinar o a la sensación de sequedad en la boca al despertar y todo esto termina provocando somnolencia y fatiga por la mala calidad del descanso. También se pueden presentar dolores de cabeza, trastornos en el ánimo, dificultades en la memoria, problemas de concentración y el riesgo de quedarse dormido o dormida durante el día”, dice.
LO QUE SE ESPERA CON EL NUEVO REMEDIO
Una de las ventajas que tendría el medicamento AD109 es que permitiría que las personas afectadas por apneas obstructivas del sueño no tuvieran que someterse a la incomodidad que implica un tratamiento como el del CPAP.
“Este fármaco es una combinación de otros dos (aroxibutinina y atomxetina) y lo que se busca con él es lograr una mejora en el tono muscular de las personas. La indicación sería tomarlo una vez por la noche y sus efectos permitirían la no obstrucción de las vías aéreas superiores. Y, además, disminuiría los ronquidos”, sostiene Chaná y manifiesta que “ya se sabe que el fármaco ha tenido una mejoría en pacientes severos”.

Las palabras de Pedro Chaná están basadas en cifras: en la semana 26 de las pruebas clínicas, el 42% de los pacientes que ingirieron el medicamento pasaron a una categoría de menor gravedad. Y el 18% dejó de tener los síntomas de la apnea obstructiva del sueño.
Eso sí, pese al panorama alentador, el neurólogo pone una pausa: “este medicamento aún no está aprobado por la FDA (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos. Con suerte podría estar disponible para 2027 o el 2028”, concluye.
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